No TemoMis dedos acariciaban con velocidad las teclas del ordenador. Me encontraba en Internet en el ordenador del cuarto de maquinas de Emmett, esta vez había cogido un ordenador simple ya que la tecnología del ordenador que yacía mirándome no me acababa de convencer e incluso me aburría.
Entre a google muy despacio, aun que la conexión era rápida, me tomaba mi tiempo. Escribí suavemente ''MSÑ MESSENGGER'' y entre al primer link después de dar clic sobre buscar. Entré en mi cuenta y miré los mensajes. Tenia tantos correos como podía y hoy algo me decía que en el MSÑ iba a tener algún mensaje interesante de mi madre. Bueno interesante quizás no pero de mi madre si.
Efectivamente, en primer puesto tenía un mensaje suyo. En segundo puesto otro y los siguientes también lo eran. En cierto modo era como la biblia en capítulos.
Reí en silencio antes de abrir uno de los mensajes.
Primer mensaje:
Hija mía estoy con Phill, ahora mismo nos estamos tomando un gran descanso en el Caribe. Las playas son de lujo tienen una arena blanca preciosa y aguas perfectamente cristalinas. Las palmeras son gigantescas y hay una cantidad de animales exóticos preciosos.
En resumen, nos pasamos todo el día en la playa.
¿A ti que tal te va todo?
Un saludo de tu Madre.
Rene
Mi madre siempre se caracterizaba por la capacidad que tenía para contar primero lo suyo e intentar dar envidia, lo que no sabía era que nunca tendría envidia de ella ya que yo no podía ir a playas ni a piscinas. Si quería nadar realmente tenia el mar abierto entero para mi.
Pensé en leerme el ultimo mensaje así que fui a el. Tan solo ponía lo mismo que el primero. Rápidamente me cerciore en si todos los demás era iguales y afortunadamente así era. Ahora ya no tendría que contarle toda una vida, sino solo un poco.
Escribí rápidamente mi mensaje.
Nosotros estamos bien, la niña esta en Forks con Jacob tomando una vacaciones. La universidad la llevamos bien. Y realmente no ha pasado mucho mas.
Gracias por preocuparte
Un saludo
Bella
Lo de la Universidad era mentira y lo sabía pero no quería preocupar a mi madre con problemas ajenos ni destrozarle las vacaciones.
Apagué el ordenador sin cerrar ninguna ventana y me fui del cuarto. Estaba cansada de estar en la casa ya que mi vida se hacía allí, en la casa. Pensé en salir a la calle pero la verdad yo no era una persona de salir... prefería la paz de la casa aun que a veces me agobiase.
Después de estar media hora pensando en la entrada del cuarto de maquinas de Emmett me fui a la habitación de Alice. Afortunadamente cuando abrí la puerta Alice estaba leyendo y Jasper estaba en el baño afeitándose con una rapidez impresionante. Me senté en la cama de Alice, parecía que aun no me había visto.
- Hola Bella - Bajó en libro para dirigirme una dulce mirada.
Se me olvidaba, podía ver lo que iba a suceder. Me reí antes de contestar.
- Hola Alice - Le devolví la mirada.
- ¿Que te hace tanta gracia? - Entrecerró los ojos intentando adivinarlo.
No me había dado cuenta de que aun seguía riendo, rápidamente paré de reír. Me levanté de donde estaba para sentarme en la silla que había enfrente de Alice.
- Nada Alice - Le aseguré. Eché la vista afuera, lo cierto es que desde la habitación de Alice todo era precioso.
- Si tu lo dices... - Devolvió la vista al libro - Habras venido para algo ¿No? - Siguió leyendo.
- Realmente solo a hacerte una visita. - Fruncí el ceño confusa por lo que podría estar pensando Alice de mi ahora.
- ¿No te interesa saber lo que veo o dejo de ver? - Cerró el libro dejando una marca en el y lo deposito en la cama.
- Quizás - Lo cierto es que algo si me interesaba, ahora que lo decía - Un poco - Mentí.
- Tranquila Bella - Rió - Ya sabía que ibas a venir. Recuerda.. - Señaló sus ojos y su cabeza.
- Si claro - Reí también con ella, entre tantas risas no me di cuenta de que Jasper había salido.
- Ya se va a cazar, los jueves siempre se va a estas horas. Pero suele hacerlo por la ventana. - Se levantó del sillón y fue a cerrar la puerta del baño.
Me volteé en la silla para mirarla.
- Y dime... - Comencé - ¿Que has visto?
- Es... - Se agarró el pelo con fuerza a la par que venía otra vez al sillón - Es difícil...
- ¿ Difícil? - Le interrumpí.
- Demasiado difícil, mira Bella veo algo pero todo es negro. Todo lo que veo son sombras no identifico las siluetas. Nada. - Tocó su frente como si le doliese la cabeza.
- ¿Te encuentras bien?
- No exactamente, todo esto es demasiado para mí. La cabeza me intenta estallar.
- Alice... - Una lagrima calló por mi mejilla.
- Bella no llores - Quitó las manos de su cabeza - No pasa nad...
Los ojos de Alice se desorbitaron y calló hacia atrás llevándose el sillón consigo. Una vez en el suelo movía la cabeza de un lado a otro con rapidez.
- ¡¡Alice, que te pasa!! - Chillé. Me levanté del sillón para ir hasta donde estaba ella. Me arrodillé y le sujete la cabeza.
- Bella... - Me habló débilmente.
- Dime...
- Otra vez lo mismo - Respiró fuertemente. - Sombras, siluetas... gritos... - Volvió a respirar - No consigo ver nada...
- Alice, deja que levante el sillón - Agarré el sillón por atrás y lo levanté con ella sentada en el.
- Gracias, ahora Bella... Te ruego que me dejes descansar tengo la cabeza a punto de explotarme. - Me señaló la puerta con debilidad.
- ¿Seguro?
- Si... Vete Bella, tranquila.
Me alejé de ella y salí por la puerta. Aun estaba muy preocupada pero Alice debía descansar. Miré hacia un lado y hacia otro y no había nadie así que torcí hacia la derecha en dirección a la habitación de Rosalie. Llamé a la puerta y la abría. Emmett y Rosalie estaba abrazados en la cama mirándose el uno al otro.
- Ohh... Me voy - Susurré.
- No Bella tu te quedas aquí - Emmett estaba a mi lado ya y me empujaba del brazo hacía la cama.
- Hemos oído la conversación Bella - Rosalie me abrazó una vez estuve tirada de mala forma en la cama. - Realmente es normal que la oigamos - Se rió - Oimos todo lo que pasa ya sabes Bella - Volvió a reír.
La verdad era simplemente que escuchar la casa envuelta en los gemidos de Emmett y Rosalie no era nada bello... Pero ser inmortal tenía algún que otro inconveniente al fin y al cabo. Eso si secretos no teníamos ni uno.
- Que cuando Edward y tu os montabais esas fiestas en la cama - Emmett me empotró el codo en los pulmones. - No agrada escucharos.
- ¿Me has leído el pensamiento? - Le respondí con una cara seca - Justo estaba pensando lo mismo de vosotros dos.
Rosalie y Emmett se empezaron a partir de risa.
- Y lo que te queda Bella y lo que te queda. - Rosalie me abrazó otra vez de modo compasivo.
- Ahora al grano - Prosiguió Emmett... - Sabemos lo que es que a Alice le pasen esas cosas. Le han pasado pocas veces pero a veces le dan ataques epilépticos. Realmente has tenido suerte Bella. - Me tranquilizó.
- ¿Ataques epilépticos? - Mi pregunta sonó como si no supiese que eran. Pero ellos parecieron entenderla bien.
- Si Bella. Hace años le dio el primero e intentamos averiguar por que le pasaba - Rosalie se levanto de la cama y se fue a abrir la ventana.
- Si Bella - Siguió Emmett - Lo intentamos pero no había respuesta para dichos ataques. - El gesto de Emmett se endureció. - Así que dejamos de buscar respuesta. Después de aquella vez no le volvieron a dar, pero si le han dado espasmos.
- Espamos... ¿Como el de antes? - Les pregunté muy preocupada por Alice.
- Así es. - Los dos respondieron a la vez.
Me levanté de la cama dejando a Emmett solo en ella y mirando al techo. Me acerqué a las fotografías que se encontraban en un armario con cristalera. En la primera foto se veía a una niña rubia muy hermosa jugando con un perro blanco. Y en la segunda un niño con el pelo rizado y largo, esta foto estaba rota pero la había pegado con celo. El niño estaba de comunión.
- Somos nosotros dos - Emmett me sorprendió por detrás.
Las demás fotografías mostraban la historia de ellos dos en marcos iguales. En cada marco ponía un numero, seguramente para ordenarlas.
- Una fotografía de cada año que pasamos juntos. Cogemos la mejor de todas las que tenemos y las demás las guardamos en cajas clasificándolas por años. - Rosalie se acerco con una caja.
La caja estaba a rebosar algunas esquinas de las fotografías asomaban por los bordes.
- Unas 35 fotografías por mes - Calculó Emmett.
Me paré a pensar en cuantas fotografías podrían tener ya, quizás miles y miles. Pensé en hacer lo mismo yo con Edward pero ya era demasiado tarde...
- ¿ Sabéis donde esta Edward? - Les pregunté sin apartar la vista de las fotos.
- No... - Me contestaron.
- A ver si lo veo afuera. - Sin mas me despedí de ellos y salí por la ventana de un salto.
Aterricé en el césped y me fui hacia mi banco favorito, banco que ayer había ocupado Xak. El olor a perro de Sam se mantenía por los alrededores y me hacía arder la nariz.
Me senté en el banquillo esperando a Edward. Durante todas las horas que estuve esperándolo no pasó nada interesante únicamente los arboles se movían por culpa del viento y los pájaros se cobijaban en sus nidos. Casi se había hecho de noche cuando al frente apareció Edward y atrás Jasper.
- ¿De caza? - Les pregunté sin elevar la voz ya que aunque estuviesen a 10 metros me oían.
- Asi es Bella - Me respondió Edward también muy bajo.
- Jaja, claro - Jasper elevo algo mas la voz por la emoción.
Los esperé callada y cuando tuve a Edward a solo 2 metros me lancé sobre el para abrazarlo y besarle sin parar.
- Ya.. Ya... - Se rió - ¿Que te pasa?
- Nada necesito tenerte cerca Edward muy cerca. - Lloré desconsoladamente sobre su pecho mientras lo acercaba con fuerza a mi.
- Bella... - El agarró mi cabeza y la movió para que lo mirase. - No tengas miedo.
Volví a apoyar la cabeza contra su pecho y la lagrimas no cesaron. Cada vez lo abrazaba mas fuerte me negaba a perderle. Nos quedamos en la misma posición un largo periodo de tiempo hasta que el me llevó al bosque agarrada de la cintura. Ya no tenía miedo. Me sentía bien a su lado y ya los recuerdos de aquel asesinato no me venían a la cabeza. Me sentía bien.
Fuimos muy despacio por el bosque perdiendo horas y horas en el camino. Viendo como el cielo dejaba entrar al siguiente día mostrando el amanecer.
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¡¡Robert Thomas Pattinson!!