La Historia-¿Que tal, cariño? - Edward cambió el auricular de mano de forma veloz e invisible. En ojos humanos habría sido magia.
- Bien bien, El abuelo esta aquí. - Se calló - Viendo el partido, típico... - Suspiró.
- ¿Que tal esta el? - Edward miró a su alrededor viendo el hueco libre que tenía y se sentó en el suelo con los pies cruzados, mientras escuchaba con atención.
- Como siempre papa, Muy bien. - Volvió a pausarse - Sue también esta - Susurró de forma poco audible para ellos dos.
- Si ya sabemos, se la oye por ahí andar - Se rió suavemente.
- Pues si... - De nuevo hizo otra pausa esta vez mayor - Papa... Jake ya ha ido a ver a Billy, espero que se encuentre bien.
- Hija tranquila en manos del abuelo Carlisle no le pasará nada. - Le tranquilizo calurosamente.
Me percaté de que poco a poco yo había ido arrimando la oreja al auricular asta llegar al punto que lo tenía cogibobbaon la mano. Muerta de verguenza lo solté y me quedé de pie pegada a mi marido. Visto que yo tenía que estar mirando hacia el suelo para verle la cara me senbobbambien en otro pequeño hueco, alejada por 10 centímetros de mi Angel.
El se rió muy bajo para que Renesmee no lo escuchara, pero la jugada no le salió bien.
- ¿De que te ríes? - Preguntó intrigada.
- De tu madre - Volvió a reirse mas alto.
- ¿Que ha hecho?
- El tonto.
- Oyee... - Le aticé (Atizar = Pegar) un golpecito en la cabeza, muy cariñosamente eso si.
- Ouch... Renesmee tu madre me pega - Fingió sobresaltó.
- ¿En serio? - Se reía Renesmee - Me gustaría verlo. ¡¡Mujeres al poder!!
- Ya veras cuando llegues a casa - Amenazaba juguetón.
- Bueno papi, me voy a hacer compañía al abuelo que Sue acaba de salir a dar un paseo... - Resopló.
- Adiós hija, te quiero - Edward lanzó un beso al auricular.
- Yo también os quiero, mama te quiero. - Chilló.
- Yo también hija, yo también - Las lagrimas brotaron de mis ojos.
Edward colgó el auricular con suavidad y colocó bien el cable. Aciago miró el gran reloj para ver que hora era.
- Las seis de la tarde... - Murmuró.
- ¿Que te pasa? - Pregunté alarmada.
- Se nota demasiado que no esta en casa ¿Verdad? - Pausó sus palabras - No creí que se notase tanto... La hecho tanto de menos.
- Yo también...
- Mi pequeña... Mi sol... Mi existencia - Volvió a mirar el reloj, tan solo había pasado un minuto.
Me arrastré literalmente por el suelo y cuando estuve a menos de un centímetro de Edward lo abracé fuertemente llevándolo hacía mi cuerpo.
- Alguien me enseñó de tantas veces hacerlo, que esto calma abundantemente la pena. - Agarré su cabeza contra mi pecho.
- Si... Solo si se esta en brazos de la persona a la que entregarías todo tu ser. - Me recordó.
- Gracias...
- ¿Por que?
- Por ser quien eres. Por ser como eres. Y sobretodo por estar junto a mi.
- Entonces gracias a ti - Me contradijo.
- Ya sabes que tu fuiste mi luz en la oscuridad, Bella - Me recordó una vez mas.
Antes de poder contestar el timbre sonó. Miré el reloj de nuevo y hacía pasado diez minutos.
- ¿Quien sera? - Preguntó
- No lo se, ya voy yo. - Me levanté a toda velocidad y me acerqué a la puerta, una vez estuve delante me puse bien los pelos y abrí.
Me quedé mirando insignificantemente a la persona que estaba allí esperando a que le diese paso.
- Pasa... - Le gruñí.
- Gracias - Sonrió de esa típica forma suya. Arrogancia eso emanaba, mucha arrogancia. Pero al fin y al cabo confiaba en el.
- Robert... - Susurró Edward tirado en el sofá.
- ¡¡Hombre!! Buenos días - Miró el reloj - A no... Buenas tardes.
- Buenas... ¿Que te trae por aquí? - Le dijo fingiendo lo mejor que pudo.
- Eso querría saber yo - Le dije imponente.
- Bueno, primero sentémonos - Dijo y se sentó en el hueco libre del sofá.
- Yo no me voy a sentar... - Le dije.
- Como quieras... - Murmuró
Anduve asta la cocina y cogí un baso de sangre, de los que tomaba Renesmee, agarré una bobba y me lo llevé. Hoy no tenía sed pero me daría fuerzas beber algo de sangre. Me detuve en frente de Robert sosteniendole la mirada.
- ¿Y bien? - Le animé a seguir.
- Os diré a que vengo - Sonrió una vez mas - El otro día me pareció que tenias razón, no fue lógico venir a tu casa e invadirte para no decirte nada. - Agachó la cabeza dando a entender que estaba avergonzado por su conducta del día pasado.
- Eso es obvio - Murmuramos Edward y yo al mismo tiempo.
- Oye... - Me susurró Edward siseando - No se por que no puedo leerle la mente... - Apretó la mandíbula.
- Buena observación - Dijo el rápidamente sin dejar escapar ninguna palabra de Edward. - Resulta que yo no quiero que me la leas. La especie de criaturas que somos también nos da dones Edward, dones como los vuestros y a algunos afortunados se les conceden dones muchísimo mas poderosos. Mi don es el de Bella pero hace tiempo que aprendí a mostrar lo que yo quería dejar que viesen.
- Sigue.. - Le indiquemos.
- Hoy no quiero que veáis toda la verdad, por eso he cerrado mi mente. Bella, no me mires con esa cara... Tu también aprenderás a manejar tu don y a mostrar lo que deseas que vean.
No me había dabobbauenta de que le estaba fulminanbobbaon la mirada.
- Sigue Robert, por favor... - Le indico Edward
- Mi raza fue creada hace millones de años, es mas antigua que los vampiros incluso y nunca supo nadie de nuestra existencia - Nos reprochó - Hemos aprendido a ser lo que la gente quiere que seamos como quien dice. ¿Si te digo que nos convertimos en un tipo de animal... tu que dirías que soy Bella? - Me preguntó.
- Metamorfos... - Murmuré.
- Incorrecto querida, eso es lo que aun no quiero que sepáis. No somos metamorfos. Nos podemos convertir a elección pero a veces nos convertimos por obligación.
- Pero... - Intenté cortarle en medio de su explicación.
- Pero nada, quizás todos los pequeños indicios que hayas visto sobre mi te lleven a esa conclusión, metamorfos, pero no es así.
Edward guardaba silenció atento a todas sus palabras.
- Me convertí en el año 1500, Me obligaron a hacerlo. Estaba en mi casa tranquilamente leyendo libros de clase y en poco tiempo algo me llamó, me acerqué a la ventana la abrí y sin pensarlo me lancé al vació. La gente que me vio tirarme me dio por muerto, por tanto no pude volver allí, a mi hogar. Bagué solo por los lugares buscando personas que estuviesen en mi situación. No encontraba a nadie, pero un día cuando decidí dejar la búsqueda un anciano me hizo acercarme a el. Anduve despacio hacia el y me dijo al oído sin pensárselo dos veces lo que era. Era el primero de nuestra especie, asta ese momento había sido el único.
Tragué silaba.
- Me contó que había nacibobbaomo lo que es ahora y lo que yo soy, en el año antes de cristo. Realmente me parecía totalmente anormal, increíble... imposible definitivamente. Pero el me comentó con gran seriedad que no morimos, no podemos... Tenemos que estar en la Tierra para protegerla.
- ¿Tampoco se os puede matar? - Le pregunté.
- No se nos puede matar, si siendo humanos nos matan desaparecemos y volvemos a la vida en pocas horas. Y estanbobbaonvertidos no nos pueden matar de ningún modo.
- Increíble - Murmuró Edward...
- Sinceramente si es increíble. - Declaró.
- ¿Y no nos vas a decir nada mas? - Le pregunté.
- No voy a deciros que tipo de criatura soy. Pero si os diré que por alguna razón debo protegeros hasta vuestra marcha de Alaska. Es una razón que me puede y mas cuando pienso en ti Bella.
Edward puso cara de malas pulgas.
- No tranquilo, no estoy enamorada de ella, de hecho no nos podemos enamorar. - Agachó la cabeza.
- ¿No os podéis enamorar? - Edward se sentó en el sofá de un brinco. - ¿Entonces Elisabeth?.
- ¿Elisabeth? - Le rió - Ella es como yo, se convirtió en el año 1600.
- ¿Pero por que no os podéis enamorar? - Le pregunté.
- No lo se. Bueno chicos, creo que esto ha sido suficiente os dejo. - Esta vez no se dirigió hasta la puerta de salida, cerró los ojos y desapareció lentamente de nuestra vista.
_________________

>>Todo Lo Que Haces Me Importa.<<
>>Todo Lo Que Te Afecta Me Duele<<
>>Todo Cuanto Eres Me Importa<<
>>Por Que Yo...
Te Amo Como A Nadie<<
¡¡Robert Thomas Pattinson!!