La Mujer De La Fuente.-Bella, ¿Que te pasa? - Rosalie que apareció rápidamente se acercaba a mi preocupada.
- Se me olvibobbaontaros lo que me sucedió esta mañana - Mientras hablaba con Rosalie no perdí de vista aquel cielo y aquella hermosa cara.
- ¿Que...? - Preguntaron todos al unisono preocupados por mi y deseosos de saber lo que tenía que contarles.
- Bueno.. - Comencé ya que iba a ser una larga historia - Antes cuando Emmett fue al bosque Edward y yo lo seguimos - Los mire a la cara - nada mas entrar al bosque una niebla oscura lo invadió y Edward supo que ella estaba allí - No era necesario decir quien estaba ya que solo con decir ella los cuerpos de toda mi familia se estremecieron incluso el de Edward - Pero no estaba allí de cuerpo presente, sino que estaba como ahora, en el cielo. En poco tiempo una fuerza tremenda me oprimió el pecho y caí al suelo, después de eso todo fue una alucinación.
- ¿Alucinación? - Preguntó Esme
- Así es, una gran alucinación - continué, anduve por toda la cocibobban apenas hacer ruido. En la calle escuchaba a mi hija reír y a Jacob aplaudirla. - Ella apareció delante mio, con esa cara tan bella que tiene y desgraciadamente, he de reconocerlo, ese cuerpo perfecto. Nunca la había visto tan de cerca, ni tan siquiera el día que la vi por primera vez asesinando a aquella muchacha. Su pelo era largo y oscuro, negro como el carbón. Sus ojos brillaban y se apreciaba un precioso color rojo en ellos. Me miraba fijamente y comenzó a hablarme, me dijo cosas que me dejaron muy impresionada.
- ¿Que te dijo? - Edward empezaba a ponerse nervioso ante mi historia y me fijé que estaba rompiendo una vez mas un pedazo del marco de la puerta.
- Bueno.. Primero suelta el marco - El lo soltó inmediatamente y comenzó a oprimir la mandíbula- Me dijo que era capaz de bobbatrar en mi mente y así manejarme. Manejar lo que ella quiere que yo vea, oiga o sienta. - Todo me miraron sorprendidos.
-Imposible - Carlisle no salía de su asombro, miró al cielo y se coloco la mano en la frente intentando pensar - Dime Bella, ¿Por qué la has visto ahora allí arriba? - Señalo el cielo.
- No lo se, me hes muy difícil de entender por que en muchas ocasiones se me aparece. Aunque debe ser algo de lo que ella hace en mi mente.
En esos momento, mi familia era lo único que tenía, los Cullen, Mi marido y mi hija. Nada mas. Y allí estaban todos preocupados por mi he intentando averiguar lo que sucedía. Mire hacía la calle y vi a Jacob convertido en lobo, estaba mirando a mi hija pero sabía que algo lo preocupaba, ¿tendría que ver con lo que me estaba pasando?
- ¿No paso nada mas, verdad? - La voz de Emmett retumbo en mis oídos.
Noté la mano cálida de Edward agarrar mi cintura.
- Mas o menos, luego me di cuenta de que en las alucinaciones que me producía todavía era capaz de sentir la realidad, de tocarla con mis manos. Y asombrosamente sus alucinaciones no eran del todo perfectas, por que si ella me tocaba era capaz de dañarla, solo si ella me tocaba.
Una vez más las caras de los que me miraban atentos se quedaron blancas de asombro. Carlisle salio disparado al salón y al poco tiempo regresó con un libro grande en el que decía:
''La Mujer De La Fuente''
- A ver, Rosalie coge el libro un segundo.
- Vale...
Carlisle sacó una moneda del bolsillo y la oprimió contra la portada. La portada, era blanca, no tenía nada tan solo el titulo pero eso duró por poco tiempo. La misma mujer que vi en la fuente hacía poco tiempo apareció en el libro. Estaba totalmente llena de arrugas y su pelo era negro como el de Amanda. Su tez también era igual que la de ella.
- Bienvenida Amy. - Carlisle esbozó una gran sonrisa.
- Hola, Hola - La voz de aquella mujer era también preciosa. Aunque no me asombraba, ya la había oído hablar.
- ¿Sabes para que te he llamado verdad?
- Si Carlisle, ya sabes que yo lo se todo - Me guiñó un ojo.
- ¿Conoces a Bella?
- Claro que si, hace poquito la vi en la fuente. Tiró una moneda para... - Cuando llegó a ese punto golpeé la mesa disimuladamente. - Para.. eso..
Todos me miraron, parecía que mi disimulo no sirvió para nada. Lo cierto es que como ya todos sabían no era la mejor disimulando ni mintiendo.
- Bueno, ahora no podemos ponernos a discutir este tema - Mi marido se encamino hasta quedar a pocos paso de Rosalie y del libro.
- Si Edward - Carlisle comenzó a pensar la pregunta que debía hacerle.
- ¿Por que piensas tanto querido mio? - Dijo la mujer preocupada.
- Sabes perfectamente que debo hacerte la pregunta correcta, para recibir la respuesta
correcta.
- Si lo se
- ¿Por que? - Preguntó Emmett interesado.
- No es de tu incumbencia - Carlisle estaba escondiendo algo y lo sabiamos, pero sería mejor dejarlo así.
- Bueno Carlisle, pregúntame lo que quieras, esta vez no te fallaré.
La primera característica que dio a resaltar la mujer debido a la cara que puso Carlisle, fue ser una bocazas.
- Mi pregunta es - Carlisle se aclaro la garganta como antes, antes de coger el teléfono. - Mmmm... ¿Por que...? No no... espera... ¿Que quiere Esa mujer de Bella? - Concluyó.
- Todo.
- ¿Todo? - Pregunté atónita.
- Si.
- ¿Por que? - Esta vez la que preguntaba era Alice que ni me di cuenta de que había llegado.
- Bueno querida. Va siendo hora de que sepáis algunas cosas. Esa mujer, es decir, Amanda es mi hija.
- ¿Tu hija? - Preguntamos todos excepto Carlisle.
- Mi hija si, mi hija. A mi me pasó algo parecido a ti Bella. Me quedé embarazada de un vampiro que fue capaz de amarme sin querer matarme y me tubo que convertir en vampiro, pero no fue en el parto. Fue en la noche de pasión. Mi primera vez con el no fue como la tuya Bella, No te asombres, cuando echaste la moneda a la fuente vi toda tu vida en un segundo por eso se mas de lo que debería. El caso es, que de lo excitado que estaba no pudo aguantar la tentación y me mordió. Una vez estanbobbaonvertida pensé que un feto no podría sobrevivir en mi cuerpo, pero parecía que Amanda si. Bueno... Cuando nació mató a su padre. No me preguntes como, pero lo mató. Y intento ir a por mi. No me quedo otro remedió que dársela a otra familia de vampiros ya que no podía hacer nada contra ella.
- Vaya... - Dijimos todos una vez mas, excepto Carlisle de nuevo.
- ¿Y como llegaste a la fuente? - Pregunté sin perder de vista su cara arrugada.
- No lo sé - Una sombra invadió su cara.
- ¿Como que no lo sabes?...
- Pues que no lo sé.
- Tu piel es oscura como la de tu hija... ¿Eres también coleccionista de cabezas? - Pregunté rápidamente sin pensármelo dos veces.
- Lo fui.
- Cuando te refieres a que quiere todo de Bella - Edward me miraba entristecido- ¿A que te refieres?
- Su cuerpo, su alma, su vida. Tobobbauanto le rodea.
Cuando acabó la frase un trueno sonó afuera. Miré y vi como estaba lloviendo. No me había dabobbauenta de como había cambiado el temporal. Ahora escuchaba a Jacob y Renesmee hablando tranquilamente en el garaje mientras nosotros debatíamos un tremendo problema dentro de la casa.
- Amy, gracias por todo. Solo una cosa mas ¿Como podemos vencerla? - Preguntó Carlisle.
- No seré yo quien os lo diga.
- ¿Entonces quien nos lo dirá? - Pregunté ya casi fuera de mis casillas.
- Tu hija. - Concluyo la frase y desapareció de la portada. Rosalie estaba petrificada.
Cada uno de nosotros nos encaminamos a la puerta del garaje y la abrimos. Jacob nos miró y sonrió. Mas tarde Renesmee advirtió nuestra presencia y se volvió a abrazarnos a mi y a Edward. Corriendo graciosamente llego hasta mi y se abrazo fuertemente luego hizo lo mismo con Edward.
- ¿Que pasa? - La mueca que Jacob tenía dibujada en la cara ya no era de felicidad sino de preocupación.
- Nada - Carlisle no dudó en responder mientras agarraba la mano de Esme.
- Creo que no puede ser que mi hija deba darnos la respuesta - Dije aterrada y susurrando.
- Sera mejor dejarlo para otro día, ahora esta tan feliz. - Emmett miraba a la niña y todos hicimos lo mismo.
- Si... - Edward emitió un bufido.
- ¿Dejar que? - Jacob se aproximaba rapidamente hacía Emmett.
- Quita anda...
En pocos segundos Jacob comenzó a temblar.
- ¿¡Dejar que!?
- Jacob, déjalo. - Renesmee estiró su mano hacía el y sus temblores cesaron.
Miré mi reloj y vimos que ya era las ocho de la noche, teníamos que prepararle la cena a Renesmee para acostarla cuanto antes.
- ¿Jacob, hija queréis venir a ayudarme con la cena? - Pregunté
- Si mami - Renesmee agarró la mano de Jacob y se lo llevo rápidamente a la cocina.
- Es tan feliz... - Esbocé una sonrisa.
Intente olvidar tobobbauanto nos había dicho aquella mujer, Amy. Pero todos mis intentos fallaban. Teníamos que averiguar como acabar con Amanda y para eso necesitábamos a Renesmee. Pero, ¿Sería peligroso para ella?
Me dirigí hacía la cocina corriendo para no hacer esperar a mi hija. Cuando llegué Jacob tenía una sarten en la mano y una chuleta cruda en la boca.
- Es difícil resistirse - Dijo con la boca llena.
- Anda Jacob. Comete eso rápido que Renesmee esta babeando. - Fui hacia la nevera y saque otra chuleta, un baso de sangre y una lechuga.
- Que rico... - Renesmee miraba el baso de sangre casi sin aguantar la tentación.
- Hija espera por favor. - Le arrebaté la sarten a Jacob y eche aceite en ella, encendí el fuego y esperé a que se calentase un poco. Puse la chuleta en la sarten y en poco minutos la hice.
- Que olor.. - Jacob que ya había acababobbaon su chuleta cruda miraba la que estaba en la sarten con ansias.
- Esta es de Renesmee... Anda, prepara la lechuga. - Le di la lechuga a Jacob y la comenzó a limpiar y a cortar.
- Mami déjame hacer algo a mi también. - Renesmee daba saltitos en la cocina.
- Vale... ¿Pones la mesa? - Le di un plato, los cubiertos y una servilleta. El baso preferí quedármelo yo por si acaso se lo bebía por el camino. - Luego llevo el pan.
- Voy Voy.. - Renesmee salio corriendo de la cocina con todo lo que le di en las manos.