Capitulo 2
La velada había sido esplendida, los invitados no dejaron de comentar lo exquisita que estaba la comida, y mi padre reia orgulloso con ellos, mi madre procuraba ser servicial con cada uno de los invitados, esbozando esa dulce e inocente sonrisa suya. Cuando fué el momento de mi gran entrada - porque, yo no había estado en al velada hasta ese instante - mis labios formaron la silueta de una sonrisa, podía escuchar los susurros que provocaba mi presencia, algunos eran amables otros despreciativos,pero para mi todos confirmaban una sola cosa: yo era el ser más hermoso que sus ojos habían visto. Para cuando terminé de tocar mi repertorio, y debo decir que fue bastante largo, nuestra casa se había llenado de aplausos, lo cual me hizo sentir orgullosa, pude ver el orgullo reflejado en los ojos de mi familia, en especial de mi querido padre, quien se acerco a abrazarme.
No estuve presente en el resto de la velada, esa noche era de mi padre,y yo no iba a dedicarme a robarsela, bastante esfuerzo le había costado a toda mi querida familia. Además, ya había causado el impacto nesesario para dejarlos con gusto a más. Subi con dos de mis "amigas" a mi cuarto.
-Rosalie, querida, estuviste fabulosa. ¿Notaste la miradas babosas que te dirijían los hombres? Estoy segura que a más de alguno los dejaste...- No entendí lo que dijo finalmente, pues sus palabras se mezclaron con su fina risa, sin embargo podía imaginarme como habría terminado.
- No lo creas María - Repusó Magdalena en tono serio y con aire distraido - el hijo del doctor ni siquiera se inmutó.
María era la hija del amigo y fiel compañero de mi padre. Pero aunque nuestra familias se llevaran bien, entre nosostras dos las cosas no eran así. Había una especie de envidia. O al menos de parte de ella, porque yo no tenía nada que envidiarle. Ambas siempre estabamos compitiendo. Y ella siempre procuraba decir algo para herirme y así sobresalir ella; aunque esta vez algo en su tono me dijo que lo que decía era verdad. Me voltee bruscamente a preguntarle:
- ¿Que hijo del doctor?
-Creo que se llama...Ed... Estefan...era algo con E...
-¿Edward? Pero, Magdalena el no se fija en ninguna mujer.
Yo escuchaba atentamente lo que ambas decían, aunque trataba de que no dar a notar mi decepción, la verdad era que me sentía herida. ¿Es que acaso ese joven estaba ciego? Todos, me han mirado, he sido la fantasía de muchos. EL, no iba a ser la exepción ¿quien diablos se creía? O era gay o era un idiota.
- ¿Quieres decir que le gustanlos hombres, maría? Boberías...
- ¿Porque no? Despues de todo... tampoco se fijo en ti.
¿Tampoco se fijo en ti? ¿Había escuchado bién? Esto seponía interesante...
-¿como es eso,alguien me quiere explicar? - Pregunte mordiendo el labio inferior picaramente.
- Es que... El mes pasado, Magdalena se propuso conquistarlo, pero el nisiquiera la miró. Solo atino a decir: "Puedes dejarme pasar" Y eso que Magdalena casi se le estaba ofreciendo como una prostituta de cabaret - río- Debiste de haber estado ahí.
Me uni a sus risas, el plan de Magdalena para desprestigiarme se había vuelto en contro suyo, saboree cada una de sus expresiones, desde humillación a una falsa compustura, sabían a exito, dulces como la miel.
- Bastas de risas, después de todo a ti tampoco te miró.
- Tienes razón. Sin embargo, yo no nesesito comportarme como prostituta para que un hombre me mire - sus ojos me lanzaron furia, una furia que resbalo en mi - bien digamos entonces que es gay, así ninguna de las dos sale dañada ¿Te aprece? - No le quedo más opción que asentir.
Mi padre entró a mi habitación, le pidio a mis acompañante que se retiraran. Nos despedimos.
- Querida, fue una velada grandioso, todsos estubieron comentando lo hermosa y talentosa que eres
- Gracias padre, sabes que estoy dispuesta d ehacer todo para que tu estes orgulloso de mi.
- Mi niña, mi dulce niña. Ya estoy orgulloso de ti. Hoy me has hecho la persona más feliz, a tu madre casi se le salen las lagrimas. Por otro lado, gracias a ti, ha pasado algo fabuloso. Algo que me ayudara muchisimo.
- ¿Gracias a mi? - Sonreí satisfecha y orgullosa de mi misma.
- Si.
- ¿Como? ¿Que ha pasado?
- Ya te enteraras. - No me dió tiempo de rebatirle, salio de mi cuarto incluso antes de terminar de responderme. Sentía curiosidad. No comprendía que pasaba,pero intuía que algo grande.