| | | El primer vampiro del mundo (Historia de amor) | |
| |
| Autor | Mensaje |
|---|
alice_vampire Jasper huele tu sangre e intenta atacarte

Cantidad de envíos: 150 Edad: 16 Localización: observando tu futuro Fecha de inscripción: 06/10/2009
 | Tema: Re: El primer vampiro del mundo (Historia de amor) Sáb Oct 17, 2009 4:22 am | |
| a mi me pasa exactamente lo mismo sylvia es inevitable unirlas y es muy tragica su vida.... no se como aguantar tanto y al final tener esperanza de que todo cambie espero que apartir de ahora... todo le salga mucho mejor _________________ .:. Si pudiera soñar, Seria contigo .:. I ♥ yoOu  |
|  | | princesacullen Estas en el baile de primavera con Edward

Cantidad de envíos: 98 Edad: 15 Localización: Argentina Fecha de inscripción: 21/07/2009
 | Tema: Re: El primer vampiro del mundo (Historia de amor) Dom Oct 18, 2009 7:59 pm | |
| |
|  | | princesacullen Estas en el baile de primavera con Edward

Cantidad de envíos: 98 Edad: 15 Localización: Argentina Fecha de inscripción: 21/07/2009
 | Tema: Re: El primer vampiro del mundo (Historia de amor) Dom Oct 18, 2009 8:02 pm | |
| Capitulo 5: El chico raro. Estaba semidormida cuando el despertador sonó. El estomago me dolía de los nervios. Sabía que la gente iba a pensar que era la típica nenita consentida que quiere apoderarse del instituto pero que, al intentar hablar, iba a pasar a la lista de “los raros”. Bien, podría soportarlo. A muchos de mis amigos ya los había perdido una vez por lo que no me iba a costar vagabundear sola en los pasillos y tampoco me molestaba la idea, todo lo contrario. Incluso me gustaba. Me vestí lo mas bien posible para aunque sea parecer un poco menos extraña, por el bien de sus mentes, solo eso. Me puse: http://2.bp.blogspot.com/_aEBDgQ4e3LQ/SI1DyKRiZOI/AAAAAAAAADY/czM3GcBCxfM/s320/cielo_latini_11.jpgBajé rápidamente las escaleras ya que llegaba tarde, por lo que no desayuné. Debía caminar unas cuantas cuadras hasta el instituto porque a mi vehiculo lo había dejado en Phoenix, en Forks no iba a ser tan necesario. Al llegar noté que muchos no tenían automóvil al igual que yo, y los que tenían eran vehículos antiguos. Hubo uno que llamó mi atención: un Volvo gris muy moderno y caro para una ciudad como Forks. Quise saber de inmediato de quién era pero yo no podía preguntar y el dueño del vehiculo no estaba dentro como para visualizarlo. Miles de miradas fueron en mi dirección apenas pise el pasillo. Mucho dejaban de hacer lo que estaban haciendo para mirarme. Vaya! Había olvidado que todos iban a saber de mi llegada y eso era demasiado incomodo. Jamás me había gustado llamar la atención. Una multitud se estaba por abalanzar sobre mi y eso hacía que sintiera nauseas. Recordé como me había sentido de niña cuando todos me rodeaban, las nauseas y la fobia a las personas… Exactamente como me sentía ahora. -Hola, tu debes de ser Hilary Sky. Todos han estado hablando de ti durante días. Mi nombre es Mike Newton- No contesté. Parecía un chico agradable pero eso no cambiaba nada. -Venga, eres mas bonita de lo que andaban diciendo- Lo miré fijamente y eso le incomodó… como siempre pasaba. - Eeh.. Va- vale mme tengo que i-ir -Eso había funcionado, sin dudas. Hombres y mujeres se me acercaron durante toda la mañana, con el fin de establecer una conversación conmigo pero yo no contestaba. Aunque debes en cuando los miraba, pero solo si tenían suerte. El día pasó lentísimo, las clases eran aburridas y las miradas demasiado incomodas. Los profesores parecían estar informados de mi mutismo “selectivo” así que eso facilitó un poco las cosas. Hasta que llegó el momento que más temía: El almuerzo. -Ven Hilary, siéntate con nosotros- Me dijo una chica rubia del tipo “popular”, de la cual no tenía idea del nombre. No me apetecía sentarme con alguien pero no iba a poner gente en mi contra el primer día de clases. La seguí hacía una mesa ubicada en el medio de la cafetería. La ubicación no ayudaba en absoluto ya que todos tendrían la vista clavada en mi. Me senté y miré atrás para comprobar que nadie miraba pero como había dicho antes… todos miraban. Y era normal que lo hicieran, ya que probablemente habían pasado años desde que alguien nuevo entrara al instituto.´ En ese momento fue cuando los vi por primera vez: un grupo de personas extremadamente guapas. Había una rubia que al apenas mirarla se me iba todo el autoestima… su belleza era anormal muy similar a la de un ángel. Estaba de la mano de un morocho guapísimo con unos músculos enormes, era de verdad grande. Les seguían una pareja súper dulce. Una morocha de pelo corto con un andar propio de bailarina abrazaba a un rubio de contextura pequeña al igual que su pareja. Lo vi a el. Era aún mas hermoso que los anteriores, como un dios griego. Su pelo color castaño dorado estaba despeinado y noté sus ojos clavados en los míos. Lo miré fijamente pero a diferencia de los demás no pareció molestarle. Apartó la vista de una forma violenta. La chica que estaba al lado mío pareció darse cuenta de a quienes observaba y debió notar la curiosidad en mis ojos cuando me habló. -Son la familia Cullen. La morochita es Alice y está con Jasper, el de al lado. La rubia es Rosalie y está con Emmett, el grandote y el… es Edward. Es increíblemente guapo ¿No crees? Pero ninguna chica del instituto le ha parecido lo suficientemente guapa. Seguí mirándolo , no era capaz de apartar la vista de el. Jamás había visto a un ser tan perfecto. Edward miró, como si hubiera escuchado a la de mi para hablar. Noté en ellos una cierta similitud… la palidez de su piel. Todos eran tan blancos! Aún mas blancos que la nieve pero dolorosamente bonitos. Comenzaron las preguntas de mis compañeros de mesa, estaban curiosos. Querían saber de donde venía, mis bandas preferidas o mis colores favoritos pero yo no contesté. Parecían molestos por mi falta de comunicación y sentí como me encasillaban en el grupo de los raros, no me importó. Cansada de la compañía, me levanté y visualicé un lugar apartado de la sociedad donde me senté y empecé a escribir. Nuevamente me sentí observada pero no levanté la vista. Mas de una vez venía uno que otro chico a decir algún piropo pero no los dirigía la palabra. A algunos los fulminaba con la mirada y se iban espantados, siempre funcionaba. La hora del almuerzo terminó, tenía clases de Biología. Estaba perdida cuando el tal Mike agarró el horario que tenía en mis manos y rió. -Bueno, veo que tenemos la misma clase. Ven, te guiaré. …- No hablé, como era costumbre. Llegamos a la clase y el profesor miró en mi dirección acercándose para decirme algo. .Tu debes de ser Hilary Sky. Siéntate ahí es el único lugar disponible- Señaló la mesa y miré a mi compañero de banco. Edward Cullen estaba allí y yo tendría que sentarme con el. Tampoco me molestaba sentarme con un chico tan guapo. Me senté y apoyé las manos sobre la mesa. Lo miré. Estaba sentado lo más lejos de mi posible, tapando su boca con la mano. Me pregunté qué era lo que le sucedía y deduje que había algo malo en mi. Comprobé si olía mal… pero nada. El timbre sonó y sin mirarme se levantó y corrió. Ese chico me odiaba sin motivo aparente. Nunca había sabido lo que era el rechazo y en ese momento supe lo mal que se sentía. Irritada llegué a casa. Hice las tareas del colegio y de la casa pero cuando fui a dormir, no pude. No dejaba de pensar en el cruel rechazo de Edward. Quise largarme a llorar pero iba a ser peor para mi estado de ánimo , por eso pensé que solo era un malentendido. Edward iba a hablarme mañana con eso me consolé para poder dormir. Sólo esperaba que amaneciera para poder verle su hermoso rostro otra vez. |
|  | | princesacullen Estas en el baile de primavera con Edward

Cantidad de envíos: 98 Edad: 15 Localización: Argentina Fecha de inscripción: 21/07/2009
 | Tema: Re: El primer vampiro del mundo (Historia de amor) Miér Oct 21, 2009 9:46 pm | |
| Capitulo 6: No tengo depresión por ser rara, soy rara porque tengo depresión. A la mañana siguiente seguía irritada por el comportamiento de Edward pero también seguía ansiosa por verle. Me vestí lo más rápido que pude y bajé a desayunar. Le preparé el desayuno a Charlie ya que hoy entraba más tarde a trabajar. -Hilary, no te molestas puedo prepararme un desayuno solo. No contesté, pero tampoco cedí. Charlie era realmente malo en la cocina y no iba a dejar que desayunara porquerías. Caminé hacía el instituto y al llegar no vi el Volvo gris que tanto me agradaba, me sentí decepcionada. Tuve la maldita esperanza de que no haya ido en el Volvo y estuviera allí dentro, pero nada de eso ocurrió. En el almuerzo estaban sus hermanos, sentados en la misma mesa de siempre pero no había ni un rastro de Edward. Pasó una semana y el todavía no había aparecido. Un Lunes me desperté sin la esperanza de verlo y fui al instituto. Iba escuchando música cuando vi aquel vehículo que tanto había estado esperando. Eso significaba que hoy Edward iba a ir a clases, sonreí para mis adentros. Toda la semana había estado torturándome con la idea de que el no concurría a clases por mi culpa pero toda esa culpa desapareció cuando lo vi en la hora de Biología. Llevaba su cabello despeinado y estaba tan guapo como cuando lo había visto por última vez o… primera vez. Noté algo diferente pero al principio no supe distinguirlo. Caminé hacía mi lugar y me senté. Lo observé detenidamente para averiguar la diferencia hasta que lo supe. Sus ojos ahora eran de color caramelo, muy diferentes a los ojos negros que había visto antes. Por poco me pierdo en su mirada pero por suerte me habló antes de que lo hiciera. -Hola, soy Edward Cullen. Creo que debo disculparme por mi comportamiento de la otra vez, estaba molesto conmigo mismo- Moría de ganas de contestarle pero no me salían las palabras, era como si hubiera olvidado como se hacía pero más que nada era por MIEDO. Lo que no pude evitar hacer fue sonreírle, él me devolvió la sonrisa. Estaba feliz de no haber sido yo el motivo de su desaparición. -Eres Hilary, cierto? Tienes unos ojos muy bonitos- Volví a sonreírle, y hace tanto que no lo hacía que hasta yo misma me sorprendí. Me pregunté porque me estaba comportando de esa manera y supe que era porque Edward me agradaba, era especial… diferente a los demás. Quise preguntarle por el cambio de sus ojos, pero no me atreví. No habló más a partir de ese momento, y entendí que era obvio que no iba a hacerlo si no le contestaba, pero yo no podía. El día había pasado demasiado rápido y mi vida como siempre era muy aburrida. Era casi de noche y Charlie todavía no había llegado. Empecé a leer Veronika decide morir de Paulo Coelho y decidí que esa noche yo iba a morir al igual que Veronika. Tenía que pensar cómo y debía hacerlo antes de que Charlie llegase o si no no iba a lograrlo. La persona que me mantenía viva (por más extraño que suene) me había hablado hoy así que iba a morir aunque sea con una pizca de satisfacción. Hice dos cartas de despedidas. La primera fue la de Charlie, decía algo así: “ Lo siento Charlie pero ya era hora de irme, estaré en un lugar mejor o por lo menos mejor que esto. Siento todo el daño que te he ocasionado pero te agradezco desde el fondo de mi corazón por lo que has hecho por mi, con tan solo haberlo intentado me basta. Mi alma no tenía esperanza alguna y a pesar de que respiraba, el aire me faltaba y ya no tenia el valor para seguir sufriendo. Te quiero incluso tanto como a un padre, eso has sido por mi los últimos días, GRACIAS. Mándale saludos a mis hermanos y a Angie y diles, por favor, que los he amado muchísimo. Gracias de nuevo. Hilary Sky. A pesar de que no tenía qué decirle quise hacerle una a Edward por el simple motivo de haberme hecho sonreír hoy. Sé que para alguien normal eso es lo más común que existe pero a un corazón sin fe eso le queda marcado y por eso agarré un lápiz y comencé a escribirle. La siguiente expresaba: “Querido Edward: Sé que apenas te conozco y no afectará mi muerte para ti pero solo quería decirte GRACIAS. No sé el motivo pero has hecho que sonría después de mucho tiempo y eso es algo con mucho valor para mi. Gracias por eso y por lo de los ojos, tú también los tienes bonitos… te cambian de color lo he notado pero son tan expresivos que de veras me agradan. Recordaré tu bello rostro hasta en el cielo… o talvez en el infierno. Gracias nuevamente. Hilary Sky. Las cartas ya estaban hechas, era la hora. Llené la bañera con agua y me metí tal y como estaba, no quería que me vieran desnuda a pesar de que iba a estar muerta. Pensé en que debería estar arrepintiéndome pero no era así, yo estaba demasiado segura de lo que estaba por hacer. Metí mi cabeza en el agua y sin poder respirar esperé que llegara la hora, ese era el fin de Hilary Sky y nadie iba a evitarlo. |
|  | | alice_vampire Jasper huele tu sangre e intenta atacarte

Cantidad de envíos: 150 Edad: 16 Localización: observando tu futuro Fecha de inscripción: 06/10/2009
 | Tema: Re: El primer vampiro del mundo (Historia de amor) Jue Oct 22, 2009 10:54 pm | |
| muy bueno el capi pero que le pasa a hilary esta loca¿? _________________ .:. Si pudiera soñar, Seria contigo .:. I ♥ yoOu  |
|  | | Sylvia Jacob te ruega que no vayas a Italia

Cantidad de envíos: 343 Edad: 25 Localización: Málaga Fecha de inscripción: 09/06/2009
 | Tema: Re: El primer vampiro del mundo (Historia de amor) Vie Oct 23, 2009 12:47 am | |
| Y k pasa despuessss???? _________________  |
|  | | princesacullen Estas en el baile de primavera con Edward

Cantidad de envíos: 98 Edad: 15 Localización: Argentina Fecha de inscripción: 21/07/2009
 | Tema: Re: El primer vampiro del mundo (Historia de amor) Sáb Oct 24, 2009 8:59 pm | |
| Capitulo 7: Descubrí que sé hablar. A partir de ese momento , caí en el más profundo de los sueños. Por haberme suicidado supe que iba a ir directo al infierno pero no sentí el fuego ardiendo en mi cuerpo como solía describir la gente a ese lugar. Por el contrario, escuchaba una dulce voz similar a la de un ángel pero no oía más que eso y el ruido de esos aparatos que controlan los latidos del corazón. Latidos, OH NO… pensé. Yo estaba muerta y seguramente alucinaba aunque sonaba raro que un difunto alucine. No le dí importancia, y seguí disfrutando de la dulce muerte. -Hilary… Hilary- La voz del ángel hacía eco en mis oídos pero tenía miedo de abrir los ojos y que el demonio comenzara a torturarme. Exageraba. -Sé que has despertado. Hilary… Hilary- Su voz seguía repitiendo mi nombre. Pensé que si había sido tan valiente como para auto eliminarme tendría que poder serlo para ver lo que me esperaba. No podría ser tan malo como lo que había vivido en mi anterior vida o eso creía yo. Abrí los ojos y vi a Edward en la misma cama donde yo estaba reposando. Vale, debo admitir que eso era aún mejor que el cielo y mil veces mejor que el infierno. No sólo no vivía si no que también estaba el ser más perfecto a mi lado, pronunciando mi nombre una y otra vez. Lo miré y vi una sonrisa reflejada en su rostro, una sonrisa cargada de satisfacción. Mi corazón latía fuertemente, tanto que llegaba a escucharlo. Mi corazón. Estaba viva, el aparato raro me lo estaba demostrando con esos ruidos molestos que hacía. ¿Cómo era eso posible? Me odiaba a mi misma. Era tan mala en todo que ni siquiera había sido capaz de hacer algo tan simple como quitarme la vida. Me sentí inútil, terriblemente idiota. Sentí las frías lagrimas caer por mi mejilla, y como siempre, mostré debilidad. -¿Qué te sucede?- Preguntó Edward con un tono lleno de preocupación. No contesté y entré a llorar con más fuerzas. Me odio, pensé. Me sentí patética al llorar en frente de él por lo que me limpié las lagrimas y me calmé un poco. -Debes sentirte confundida- Esperé a que continuara- Verás… Estaba pasando cerca de tu casa y decidí ir a visitarte. Sabía donde vivía el jefe Swan por lo que toqué la puerta y no contestó nadie. Me dije si estaba abierta y así fue. Te busqué por todos lados hasta encontrarte. Al ver lo que habías hecho te llevé al hospital, donde te pusieron respiradores artificiales y te sacaron el agua del cuerpo. Venga, eso me había hecho sentir más estúpida aún. Había olvidado cerrar la puerta… que estúpida que fui, ni siquiera podía matarme. Definitivamente, no estaba muerta. Estaba a punto de insultarle, de odiarlo por haberme salvado hasta que de pronto reaccioné. Edward había salvado mi cuerpo , por lo que talvez él era el salvador de mi alma, de mi vida. Era él el salvador que tanto había estado esperando, sonreí frente a esta opción. Le iba a dar la oportunidad de hacerlo ya que no me quedaba otra opción ahora que estaba viva. Seguí mirándole, quería hablarle pero cada vez que abría la boca las palabras no me salían y de nuevo… fue como si hubiese olvidado como se hacía. El pareció notar lo que intentaba hacer. -Dilo. No te haré daño- Me miró con ojos expectantes y compasivos. Iba a hablarle, tenía que hacerlo si quería que el me salvase. Pero cuando estaba por decir la primera letra, un médico dolorosamente guapo apareció y empezó a controlar mi pulso. Su piel parecía suave pero cuando me tocó no pude comprobarlo ya que llevaba guantes. Era tan blanco como los Cullen y tan guapo como ellos… y dolía. -Ya puedes irte a casa Hilary. El jefe Swan te espera abajo, en recepción. Está firmando unos papeles para que puedas marcharte- Su voz sonaba preciosa y muy… muy amable. OH, Charlie. Le había hecho mucho daño, sin agradecer lo que él había hecho por mi. Intenté dejar de pensar en eso pero no lograba sacar su triste rostro de mi cabeza. Había sido egoísta, muy egoísta y la peor parte era que no me arrepentía de nada de lo que había hecho, no había aprendido cuando se suponía que así debería ser. El doctor guapo me extendió una pila de ropa y fui al baño a ponérmela. Allí dentro, busqué algo con filo pero no había nada lo suficientemente peligroso como para lastimarme los brazos. Supuse que lo habían hecho a propósito. Salí de la habitación, dispuesta a darle frente a la realidad. El médico y Edward estaban caminando a mi lado. Edward era muy atento y eso hacía que pensara que le importaba pero yo ya no creía en el amor, ya me había dado por vencida. -Carlisle, ve a atender a otros pacientes yo cuidaré de ella- ¿Iba a cuidarme? Venga, eso era genial. Cuando quieras, pensé. -Vale. Recuerda que Charlie la está esperando- Se hablaban como si se conocieran de toda la vida y eso llamó mi atención… quise preguntar, pero no podía. Carlisle se marchó y sólo quedamos Edward y yo en los pasillos. Me paré en seco y, al ver lo que había hecho, él repitió mi acción. Se dio la vuelta para mirarme a la cara y pareció confundido. Lo miré a los ojos y, como ocurría siempre… por poco me pierdo en su mirada. -¿Qué ha pasado?- Era tan amable que incluso dudaba de que él fuera real. Nadie jamás se había preocupado tanto por mi, y él era el primero. Aunque no sólo era el primero en eso si no que también era el primero en el cual pensaba cada mañana, todo eso a partir de que lo conocí. Busqué en los otros pasillos en busca de gente, pero no había nadie. Sólo había una enfermera que estaba entrando en una habitación así que esperé a que esta entrara y cuando lo hizo fui en dirección a Edward, quien estaba más confundido de lo habitual. -A… a… ayu… dame- Casi llorando le susurré, o mejor dicho, le murmuré aquello. No me creía capaz de volver a hablar pero sin embargo lo había hecho. Suena raro pero había sido muy costoso para mi. Esa era una prueba clara de que todo era posible. Edward abrió los ojos como platos ante mi actitud y me miró como lo hacía siempre… con compasión. -Lo haré. Dime en qué puedo ayudarte. -A Sa ..lir d- de este e- es… tado- Costaba pero podía hacerlo. Años sin hablar con alguien y llegaba un hombre, al cual ni siquiera conocía bien, y le hablaba… era extraño. -Lo haré Hilary, lo prometo- Su rostro reflejaba dolor y no supe el porqué. No quería que lo hiciera por pena pero a mi no me quedaba otra opción. Seguimos caminando hasta que llegamos a recepción. Vi a Charlie y este me vio a mi. Al hacerlo, corrió en mi busca y me dio un fuerte abrazo de esos que te dejan sin aire. Pobre Charlie, había sido muy cruel con él. -¿Te encuentras bien pequeña?- No contesté y miró a Edward- Jamás terminaré de agradecerte lo que has hecho por Hilary. Eres un muchacho con un gran corazón. Gracias, de veras. -No hay de qué, no se preocupe. -Has salvado una vida y tú dices eso, eres demasiado modesto- Edward rió, con una sonrisa perfecta… como él y todo lo que éste mismo hacía. “Has salvado una vida..” había dicho Charlie. No había dudas, él era mi salvador. Lo primero que hice cuando llegué a casa fue irme a dormir. Ese había sido un día agotador, y no quería pensar más en mi ángel personal.. Edward. |
|  | | princesacullen Estas en el baile de primavera con Edward

Cantidad de envíos: 98 Edad: 15 Localización: Argentina Fecha de inscripción: 21/07/2009
 | Tema: Re: El primer vampiro del mundo (Historia de amor) Mar Oct 27, 2009 11:41 pm | |
| Capitulo 8: Presentimientos Tic, TAC, tic, TAC, tic, TAC…. RING! Salí corriendo de la aburrida clases del señor Williams, la hora del almuerzo se aproximaba, es decir, la hora de ver a Edward estaba cada vez más cerca. En la puerta se encontraba el ser más perfecto del universo, con sus ojos color caramelo mirando hacía mi. A partir de lo ocurrido en el hospital Edward comenzó a almorzar conmigo. La mayor parte del tiempo la pasábamos mirándonos el uno al otro ya que yo no estaba dispuesta a hablar frente a tanto público y menos cuando estaban tan pendiente de nuestras acciones. -¿Desea almorzar conmigo hoy, señorita Sky?- Él ya sabía la respuesta por lo que fuimos uno al lado del otro hacía el comedor. Edward nunca almorzaba y eso me intrigaba demasiado. Ponía como excusa que le agarraba hambre más tarde y por eso no lo hacía pero yo tenía el presentimiento de que él no era del todo humano, pero de todas formas no quería darle importancia al tema ya que no quería fallar otra vez. Caminamos hacía la mesa donde se encontraban los Cullen y eso llamó mi atención. Siempre almorzábamos en una mesa aparte, separados de todos, y no entendía el motivo de ese cambio radical. -Hoy almorzarás con todos nosotros. A mis hermanos les intriga conocerte. No conteste como era de esperar. El corazón me latía con todas las fuerzas y por algún X motivo, estaba nerviosa. Hoy no iba a comer nada así que me senté en medio de Alice y Edward y apoyé el agua mineral sobre la mesa. Ellos tampoco comían. Sentía como todas las miradas me quemaban por la espalda. Los Cullen también miraban aunque no tan fijamente como el resto. Estaba incómoda, la situación lo era. -Oh venga, todos te miran Hilary- Alice rió por su comentario y Edward la fulminó con la mirada. Puse cara de disgusto y seguí bebiendo mi agua mineral. Los Cullen hablaban entre ellos y en muy pocas ocasiones. De pronto, un escalofríos recorrió todo mi cuerpo. Un presentimiento maligno, doloroso, tétrico, apareció. No sé como lo sabía pero sentía que una adolescente iba a ser atropellada y yo debía evitarlo. Supe que mis ojos estaban completamente abiertos cuando sentí a los Cullen mirar. -¿Qué suce4de Hilary?- La voz aterciopelada de Edward hacía eco en mis oídos. Estaba paralizada y debía reaccionar antes de que la chica muriese, tenía que ayudarla. Me levanté de un salto ,con los ojos aún abiertos me fijé si alguien estaba mirando pero al ver que nadie lo hacía abrí la boca. -Alguien está por morir. Salí corriendo en búsqueda de la víctima. No sabía quien era, porque desconocía su rostro, pero algo en mi interior hizo que la encontrara. Era ello, mi presentimiento me lo decía, una morocha de baja estatura iba caminando en la vereda fuera del instituto. Me paré frente a ella. -No cruces por favor. Por favor, por favor- Le susurré. Pero como había pasado veces anteriores no me creyó. La adolescente siguió su camino, agarré de su brazo para evitar que continuase pero la misma me soltó. En menos de un minuto, el vehículo pasó por encima de ella. Todo el instituto salió afuera al escuchar el sonido de las ambulancias llegar, pero yo sabía que era en vano… la chica estaba muerta, podía sentirlo. Sentí una mano sobre mi hombro. Me di vuelta y lo vi a Edward. Éste me llevó a un lugar apartado de la sociedad donde no se podía vernos y mucho menos oírnos. Yo seguía en estado de shock, la chica había muerto por mi culpa. Entré a llorar desconsoladamente como si el no estuviera allí. -Ha muerto y no la he salvado. ¡Es mi culpa!- Gritaba mientras los gritos se unían a mis llantos. -¿Cómo sabías lo que iba a ocurrir?- Procuré calmarme antes de hablar. No quería contarle, nadie me había creído jamás y el no iba a ser la excepción. Tenía miedo de perderlo por culpa de mi locura. -No puedo contártelo. - POR FAVOR, confía en mi. -Vale, verás… siempre me sucede. Por ejemplo, cuando mi padre fue a donar sangre yo sabía que iba a contraer sida por lo que intenté evitarlo, nadie me creyó y el enfermó. Cuando murió yo días antes sabía que eso iba a pasar, tampoco hubo alguien que me creyera. Ejemplos como esos te puedo dar miles sólo que nunca pude salvar a alguien porque la gente es muy escéptica. No tengo visiones o algo así, sólo son presentimientos y solo los tengo con las cosas malas, nunca con las buenas- Jamás había pronunciado tantas palabras juntas! -Siento mucho lo de tu padre- Su rostro expresaba dolor. -¿No me crees verdad?-Miré sus ojos y noté una total compasión, supe que el no me traicionaría. -Te creo Y SÍ… Como era de imaginarse descubrí que estaba enamorada de mi salvador, de la única persona que creía en mi palabra. |
|  | | princesacullen Estas en el baile de primavera con Edward

Cantidad de envíos: 98 Edad: 15 Localización: Argentina Fecha de inscripción: 21/07/2009
 | Tema: Re: El primer vampiro del mundo (Historia de amor) Lun Nov 09, 2009 4:37 pm | |
| Capitulo 8: Presentimientos Tic, TAC, tic, TAC, tic, TAC…. RING! Salí corriendo de la aburrida clases del señor Williams, la hora del almuerzo se aproximaba, es decir, la hora de ver a Edward estaba cada vez más cerca. En la puerta se encontraba el ser más perfecto del universo, con sus ojos color caramelo mirando hacía mi. A partir de lo ocurrido en el hospital Edward comenzó a almorzar conmigo. La mayor parte del tiempo la pasábamos mirándonos el uno al otro ya que yo no estaba dispuesta a hablar frente a tanto público y menos cuando estaban tan pendiente de nuestras acciones. -¿Desea almorzar conmigo hoy, señorita Sky?- Él ya sabía la respuesta por lo que fuimos uno al lado del otro hacía el comedor. Edward nunca almorzaba y eso me intrigaba demasiado. Ponía como excusa que le agarraba hambre más tarde y por eso no lo hacía pero yo tenía el presentimiento de que él no era del todo humano, pero de todas formas no quería darle importancia al tema ya que no quería fallar otra vez. Caminamos hacía la mesa donde se encontraban los Cullen y eso llamó mi atención. Siempre almorzábamos en una mesa aparte, separados de todos, y no entendía el motivo de ese cambio radical. -Hoy almorzarás con todos nosotros. A mis hermanos les intriga conocerte. No conteste como era de esperar. El corazón me latía con todas las fuerzas y por algún X motivo, estaba nerviosa. Hoy no iba a comer nada así que me senté en medio de Alice y Edward y apoyé el agua mineral sobre la mesa. Ellos tampoco comían. Sentía como todas las miradas me quemaban por la espalda. Los Cullen también miraban aunque no tan fijamente como el resto. Estaba incómoda, la situación lo era. -Oh venga, todos te miran Hilary- Alice rió por su comentario y Edward la fulminó con la mirada. Puse cara de disgusto y seguí bebiendo mi agua mineral. Los Cullen hablaban entre ellos y en muy pocas ocasiones. De pronto, un escalofríos recorrió todo mi cuerpo. Un presentimiento maligno, doloroso, tétrico, apareció. No sé como lo sabía pero sentía que una adolescente iba a ser atropellada y yo debía evitarlo. Supe que mis ojos estaban completamente abiertos cuando sentí a los Cullen mirar. -¿Qué suce4de Hilary?- La voz aterciopelada de Edward hacía eco en mis oídos. Estaba paralizada y debía reaccionar antes de que la chica muriese, tenía que ayudarla. Me levanté de un salto ,con los ojos aún abiertos me fijé si alguien estaba mirando pero al ver que nadie lo hacía abrí la boca. -Alguien está por morir. Salí corriendo en búsqueda de la víctima. No sabía quien era, porque desconocía su rostro, pero algo en mi interior hizo que la encontrara. Era ello, mi presentimiento me lo decía, una morocha de baja estatura iba caminando en la vereda fuera del instituto. Me paré frente a ella. -No cruces por favor. Por favor, por favor- Le susurré. Pero como había pasado veces anteriores no me creyó. La adolescente siguió su camino, agarré de su brazo para evitar que continuase pero la misma me soltó. En menos de un minuto, el vehículo pasó por encima de ella. Todo el instituto salió afuera al escuchar el sonido de las ambulancias llegar, pero yo sabía que era en vano… la chica estaba muerta, podía sentirlo. Sentí una mano sobre mi hombro. Me di vuelta y lo vi a Edward. Éste me llevó a un lugar apartado de la sociedad donde no se podía vernos y mucho menos oírnos. Yo seguía en estado de shock, la chica había muerto por mi culpa. Entré a llorar desconsoladamente como si el no estuviera allí. -Ha muerto y no la he salvado. ¡Es mi culpa!- Gritaba mientras los gritos se unían a mis llantos. -¿Cómo sabías lo que iba a ocurrir?- Procuré calmarme antes de hablar. No quería contarle, nadie me había creído jamás y el no iba a ser la excepción. Tenía miedo de perderlo por culpa de mi locura. -No puedo contártelo. - POR FAVOR, confía en mi. -Vale, verás… siempre me sucede. Por ejemplo, cuando mi padre fue a donar sangre yo sabía que iba a contraer sida por lo que intenté evitarlo, nadie me creyó y el enfermó. Cuando murió yo días antes sabía que eso iba a pasar, tampoco hubo alguien que me creyera. Ejemplos como esos te puedo dar miles sólo que nunca pude salvar a alguien porque la gente es muy escéptica. No tengo visiones o algo así, sólo son presentimientos y solo los tengo con las cosas malas, nunca con las buenas- Jamás había pronunciado tantas palabras juntas! -Siento mucho lo de tu padre- Su rostro expresaba dolor. -¿No me crees verdad?-Miré sus ojos y noté una total compasión, supe que el no me traicionaría. -Te creo Y SÍ… Como era de imaginarse descubrí que estaba enamorada de mi salvador, de la única persona que creía en mi palabra. |
|  | | | | El primer vampiro del mundo (Historia de amor) | |
|
| Página 2 de 2. | Ir a la página : 1, 2 |
| | Permiso de este foro: | No puedes responder a temas en este foro.
| |
| |
| |