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 Destino [FanFic]

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EdwardCullen_Fan
Jacob te ruega que no vayas a Italia


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MensajeTema: Re: Destino [FanFic]   Lun Sep 14, 2009 5:50 pm

Avergonzado.

Abrí los ojos con mucho esfuerzo y me estiré en la amplia cama. Mire hacia un lado, ya que en casa tenía ahí el armario, pero no encontré nada, simplemente una pared blanca con un cuadro de un precioso paisaje. ¿Dónde había dormido aquella noche?

Intente recordar por todos los medios entre las suaves sabanas de la cama. No me apetecía salir de ella me sentía tan a gusto allí tumbado…

Una lámpara negra con tres bombillas situadas alrededor de un barrote, en diferentes alturas me cegaba, por completo cuando la miraba.

Escuche pasos bajando unas escaleras y en el piso de abajo oí ruidos de vasos y bandejas. La nevera se cerraba y se abría constantemente, del mismo modo en el que la abre alguien que pasa mil veces por la nevera sin saber que escoger. Los pasos se volvieron a escuchar, ahora por lo que parecía estaba subiendo.

Me senté en la cama después de luchar contra la pereza que invadía mi cuerpo y aguce los oídos. Los pasos se acercaban cada vez más. Miré al espejo que tenía justo enfrente de la cama, era grande y dejaba ver reflejada toda la pared en la que estaba situada la cama. Increíblemente estaba sin camiseta.

La puerta de la habitación se abrió despacio y alguien entró de espaldas para así evitar que se cayese lo que llevaba en las manos.

-¡Danny! – Grité y agarré la sabana bruscamente, me tape con ella asta la barbilla.
-¡Buenos días! – Estaba conteniendo una gran carcajada al parecer.
-¿Qué…?
-No me digas que no sabes lo que paso ayer… - Me miró de medio lado, seguía de pie y con una bandeja en las manos.
-¿Qué paso? – Estaba asustado.

Reprimió otra carcajada.

-¿No te estarás quedando conmigo verdad? – Apreté los ojos, parecía que le estaba echando rayos láser.
-Ayer…
-¿Si? – Le presione.
-Jugamos…
-¡¿Coomoo?! – Mis manos se habían convertido debajo de las sabanas en dos puños.
-a la play – Concluyo.
-Muy gracioso… - Suspiré aliviado.
-Toma, desayuna. – Dejo la bandeja en la cama.
-¿Y por que estoy durmiendo aquí? – Abrí ligeramente los brazos para señalizar toda la blanca estancia. - ¿Y sin camiseta?
-Te quedaste dormido nada más apagar la play, te subí arriba y como por las noches hace calor te quite la camiseta para que estuvieses más cómodo.
-¿Me subiste arriba? - ¿Tan fuerte era Danny?
-Si, te subí arriba. ¿O crees que no soy capaz? – Cogió una magdalena de la bandeja.
-Es que, no lo eres.

Dejo la magdalena con calma, se levanto y se quito la camiseta. Se volteó hacia mí y me miró fijamente.

-¿Sigues pensando que no puedo? – Me pregunto.

Levanté la sabana y observe mi torso desnudo, luego miré el suyo. Había una considerable diferencia entre el mío y el suyo, yo no tenía tanto músculo.

-Bueno… - Fruncí el ceño.

Se coloco de nuevo la camiseta y se sentó para acabarse su magdalena. Busqué mi camiseta por toda la habitación pero no estaba.

-¿Dónde dejaste mi camiseta?

Se volvió a levantar, ya se había acabado la magdalena, y se acerco a un armario. Lo abrió, estaba completamente vacío excepto una balda en la que había una camiseta.

-Toma – me lanzó la camiseta.
-Gracias – Me la puse corriendo para que Danny no me viese sin camiseta, aun que ya me hubiese visto la noche pasada.
-¿Gracias? – Se quedó atónito.
-¿Qué?
-¿Tu sabes decir gracias? – Me pregunto.

No le respondí.

Hoy era domingo, mi madre se estaría preguntando donde había pasado la noche, así que pensé en volver a casa.

-Me voy – Le dije a Danny. Salí de la cama.
-¿Seguro que no quieres comer nada? – Me insistió.
-No. – Le dije - ¿Me puedes acompañar a casa? – Sonaba algo ridículo – Es que desde aquí no se ir.
-Si, deja que haga la cama.

En tres minutos Danny había terminado la cama. Ordeno un poco los cojines de la cama y paso un plumero que había dentro del armario.

-Que rapidez.
-Costumbre. – Me dijo – Vamos.

Yo estaba de frente a el obstruyendo la puerta por lo tanto me empujo posando una de sus manos en mi pecho para poder salir de la habitación. La sensación que recorrió mi cuerpo fue diferente, me asusté. A el debió de pasarle algo similar, pero no sintió miedo, este se quedo petrificado con la mano en mi pecho y respirando pausadamente. Nos quedamos en aquella posición al menos medio minuto.

-Vamos Aaron – dijo con la voz débil. – tengo que enseñarte como ir desde aquí a tu casa.

No le respondí, seguía asustado y notaba una sensación extraña en el pecho.

Salimos de la casa, y seguimos todo recto, cruzamos algunos pasos peatonales y llegamos a mi casa.

-Era más fácil de lo que creía – Le dije ya con el susto fuera del cuerpo.
-Cuando me asomo al desván, veo tu casa perfectamente así que no esta tan lejos.
-Ya… bueno adiós – Entré corriendo a casa.

Me fui al salón, mi familia por suerte seguía dormida y no tendría que hacer frente, por el momento, a sus preguntas. Encendí la televisión y me recosté en el sofá. Mas que ver la televisión estuve pensando. Pensando en la tarde anterior con Danny, me lo había pasado realmente bien. En el sentimiento al sentir su mano en mi pecho y en que al parecer dejé plantados a mis amigos. ¿Cómo lo explicaría?

Sonó mi móvil, algo me decía que enseguida obtendría la respuesta a mi pregunta.

-¿Si? – Aparte el teléfono de la oreja por el posible griterío que habría al otro lado.
-No – Evens hablaba al otro lado del teléfono.
-Eres tú…
-¿Quién quieres que sea pues? – Me preguntó con intriga – ¿has ligado? ¿Estabas esperando a la novia?
-No…
-¿Entonces donde estuviste anoche? Creíamos que te habías coronado.
-No…
-¿Entonces?
-Es… una larga historia. Me entretuve con alguien.
-Aaron… ¿Quién es ese alguien? – Estaba perdiendo la paciencia por lo que parecía – Sabes perfectamente que de tus tres amigos, descontando a Connor que estos días no se que le pasa, sabes que yo soy el mejor para que me cuentes las cosas. No voy a decir nada.

Pensé detenidamente en Connor, Devis y Evens, ciertamente era verdad, Evens era el mejor para desahogarse.

-Bueno – comencé, me pareció oír un ‘’bien’’ al otro lado del teléfono pero no estaba seguro. – Estuve con Danny.

Un silencio taladrante invadió la atmosfera.

-¿Danny? – Le hoy preguntar a grito limpio.
-Si Evens, si…
-¿Y que hacías con Danny? – Me preguntó - ¡Tú lo odias!
-Si… - Ya no sabía si lo odiaba o que.
-¿Entonces?
-Me invito a su casa y sacó la play.
-Interesante…
-¿Qué pasa? – Le pregunté irritado.
-¿No te has dado cuenta?
-¿De que?
-De que le gustas.
-¿En serio? – Sin querer mis labios esbozaron una sonrisa. Tosí.
-Si… Te mira durante minutos, te toca la mano en clase, te invita a su casa y juega contigo a la play.
-Eso… eso no quiere decir nada.
-Lo que tu digas, pero el tío esta coladito por ti. Que bonito… Pero si quieres decirle que no te van los tíos ya le hablo yo, que tengo mas tacto.
-El lo sabe perfectamente…
-A vale, entonces no hay problema. O eso creo.
-¿O eso creo? - ¿Por qué solo lo creía?
-Si Aaron, ya entenderás por que. Y si no lo entiendes, yo lo sabré y eso es suficiente.

Arriba alguien se levantó.

-Bueno Evens, adiós que me van a interrogar.
-Adiós, adiós. Paz y amor… - Colgó el teléfono.

Por la forma de bajar las escaleras, debía ser mi madre. Ella era la única en casa que pisaba las escaleras como un rinoceronte y hacía retumbar, como quien dice, la casa.

-Aaron – Me llamó mi madre.
-¿Si? – Apagué la televisión y me senté.

Entro al salón y miro de un lado a otro como buscando indicios de algo.

-¿Dónde has estado esta noche? – Se sentó a mi lado.
-En… con mis amigos… - Atajé.
-¿Por qué no has venido a dormir a casa?

No le respondí.

-¿Has estado con alguna chica? – Me preguntó hincándome el codo en el brazo.
-No…
-¿Has hecho algo malo esta noche? – Me miró de reojo.
-Mam…
-¿Has usado precauciones? – Volvió a mirarme de reojo.
-Pero… - No me dejaba hablarle, sentí ganas de llorar de la frustración que sentía.
-No me digas mas, has estado con una chica. ¿Es buena chica?
-No e…
-¿No es buena chica? ¡Entonces olvídate!

Me estaba poniendo nervioso, ahora mi madre creía que había estado haciendo cosas ‘’malas’’ con una chica.

-Te estas poniendo rojo – Me miró ahora de lleno a la cara.

Me tapé la cara y apreté los dedos contra ella.

-Tranquilo hijo, es normal a tu edad…

Esta conversación iba para largo, me acomodé contra el respaldo del sofá y le dije a mi madre que continuase hablando.

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MensajeTema: Re: Destino [FanFic]   Mar Sep 15, 2009 11:38 pm

Podríais comentar no? xd

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MensajeTema: Re: Destino [FanFic]   Sáb Sep 19, 2009 7:49 pm

Inesperado

La tarde del domingo pasó con rapidez, sin ningún contratiempo y sin nada interesante.

Ya era lunes, me desperté a toda velocidad y me vestí rápidamente para no perder el autobús. En casa casi ni me vieron salir. Como siempre la primera clase la tenía con Derek, ya me molestaba menos, pasó rápido y no nos envío ningún trabajo para casa.

La siguiente clase la teníamos con Alen, en el espacio de tiempo de clase a clase montamos una buena en la aula. Con balones y gritando como locos. Las chicas naturalmente se salían afuera. Para que; como yo decía, no se rompiesen en pedacitos. El profesor se retrasaba más de lo normal.

La puerta de clase empezó a abrirse y todos nos sentamos en nuestros sitios y guardamos los balones. Todas las chicas de clase entraron en estampida y detrás una despampanante chica rubia, con un cuerpo diez miraba a todos los alumnos. Entró a clase detrás de las chicas.

-Hola. – Sonrió mostrando sus blancos dientes, su perfecta sonrisa me hizo suspirar.

Todos le saludaron excepto yo que bastante tenía con mirar completamente embobado. Era una diosa.

-Vuestro profesor, Alen, no podrá venir durante un tiempo por lo tanto me toca a mi daros clase. – Se dio la vuelta y se sentó en un costado de la mesa.
-Que bien habla… - Murmuré.

Dos chicas que estaban a mi lado se percataron de mi comportamiento y se empezaron a reír muy suave. Las ignore por completo, mi atención ahora solo la tenía aquella profesora.

-Bueno chicos, ¿me podéis decir por donde ibais? – Me miró. Fue tan repentino que me sobresalté y me puse colorado. Abrí el libro.
-Esto… - titubeé- si te soy sincero… No tengo ni idea de por donde vamos. – Sentía que tenía la cara ardiendo.
-No pasa nada, quizás las chicas que están a tu lado riéndose lo sepan…

Las dos pararon de inmediato he intercambiaron miradas.

-No lo sabemos – Dijeron a la vez.
-¿Cómo os llamáis? - Les pregunto, se levanto de la mesa y camino hacia ella.

La tenía a pocos centímetros, observe su cuerpo de arriba abajo, era perfecto. Su cara era angelical y el pelo que tenía parecía seda.

-Yo Azura – Dijo la chica regordeta y de pelo negro.
-Yo Cali – Dijo también la otra, esta era más flaca y tenía el pelo castaño.
-¿Y de que os reíais? – Les preguntó.
-Pues de que… - Empezaba a decir a Cali.
-¡No! – Grité.
-¿Qué te pasa? Dime tu nombre por favor. – Se volteó hacia mí.
-Aaron, y se reían de… de un chiste que les había contado. – Improvisé.
-Bien Aaron… - Asintió - ¿Serias tan amable de contarnos el chiste? – Se retiró otra vez a su mesa, dispuesta a escuchar el chiste.
-No… - Apreté los labios.
-¿Por qué? – Me preguntó.
-Esto… por que es de ti… - Apreté los labios.
-No me importa Aaron, cuéntalo.
-No…
-Aaron… - Me insistió otra vez.
-¡Que no coño! – Me tapé la boca.

Todos los de clase emitieron un grito sordo, como si nunca me habrían visto decir esas cosas y también se taparon la boca. La clase se quedo en silencio, más de veinte ojos me observaban fijamente.

-No pasa nada… - Sonrió la profesora – Si no quieres contarlo no lo cuentes… - Sonrió de nuevo.

Se sentó en su silla.

-Y os preguntareis como me llamo. Me llamo Corinna. – Abrió su libro.
-Corinna… - Suspiré.

Apoyé la cabeza sobre una de mis manos y entrecerré los ojos sin prestar atención a la página en la que teníamos que empezar la clase de biología de hoy. Sentía una punzante mirada clavada en mi espalda, miré hacia atrás y así era… Danny me estaba mirando fijamente con cara de pocos amigos. No me importaba mucho que me mirase así realmente, me volví a dar la vuelta y observé a Corinna.

-Corinna… - Le llame.
-¿Si? – Ella seguía dibujando una célula en la pizarra.
-¿Cuántos años tienes?
-¿Por qué me lo preguntas? – Me preguntó.
-Todos sabemos la edad de nuestros profesores, queremos saber la tuya también. – Era cierto.
- veintitrés – Acabó de dibujar la célula y dejo la tiza en su mesa. – Hoy hablaremos mas profundamente de las células.

Las células me importaban un rábano, a la que yo quería ver era a Corinna. Y también analizarla más profundamente. Observe como se movía de un lado a otro. De nuevo una mirada se me clavo en la espalda, miré hacia atrás. Otra vez era Danny.

-¿Qué quieres? – Le susurré.
-Nada…
-No paras de mirarme, dime que pasa.
-¿Te gusta la profesora verdad? – Apretó los labios. Yo miré hacia el frente para que Corinna no se diese cuenta de que no estaba prestando atención.
-Si… Esta realmente…
-Vale no sigas… - Con un lápiz rayo toda la mesa provocando un ruido agudo que solo escuché yo.
-No hagas eso… - Le pedí – Mira Danny, no esta en mi ser tan amable pero lo voy a ser solo hoy. ¿Yo te gusto? - ¡Que asco! Interiormente me daban unas ganas de vomitar increíbles.
-¿A que viene eso? – murmuró.

Me giré de nuevo una vez que Corinna se puso a escribir los nombres de cada parte de la célula, le llevaría su tiempo ya que escribía despacio y con letra perfecta.

-Me han comentado que bueno – trague saliva disimuladamente. – te gusto.

No supo decir que sino pero tampoco supo negarlo, simplemente se puso rígido y con la cara completamente colorada.

-Es mejor que no te guste, por tu bien. – Suspiré – No te voy a hacer nada, ya me he cansado al menos hoy, pero si yo te gusto no vas a ser correspondido. Búscate otro mejor.

Tampoco dijo nada.

Me volteé y seguí mirando a Corinna

-Bueno chicos, ya hemos acabado por hoy. Voy a dejaros salir diez minutos antes para hacer un descanso. – Sonrió, cerró su libro y se fue.

Yo que me quede sentado en mi mesa, mis amigos se reunieron los tres. Todo lo que corría por mi cabeza era ‘’Corinna’’ así que no me importaba estar diez minutos solo y meditando. Notaba que Danny tampoco se había levantado pero no miré para atrás.

-¡Dios esta buenísima! – Gritaba uno de los chicos que estaban detrás de Danny.
-¡Ya te digo! – Gritaba otro al otro lado de la clase.
-¿No es ningún trozo de carne vale? – Les dije indignado.
-Bueno, Bueno… - El chaval que estaba tras de Danny se rió.

Escuché a alguien sollozar muy sabe tras de mi. No le preste la mas minima atención, pensaba que era alguno de los idiotas que estaban comentando sobre Corinna. Una silueta pasó a toda velocidad por mi lado y solo tuve tiempo de reconocerlo por la espalda, era Danny.

-¿Pero que…? – Me salió sin querer.
- ¿Se puede saber que le has hecho? – Darren apareció por delante y golpeó mi mesa, todo los demás nos miraron.
-A mi no te me subas… - Le advertí.
-Mira chaval, te hablo como a mi me da la gana – Darren echaba humo por las orejas. - ¡¡¿Qué le has hecho a Danny?!!
-Que no le he hecho nada… - Miré hacía la derecha y hacía la izquierda, todos nos estaban mirando. – Vamos a hablar afuera. – Me levanté.
-¡No! – Me empujó hacía la silla, caí sobre ella y del golpe que le pegué a la mesa de Danny la tiré al suelo.
-Vamos… afuera… - Me levanté y lo agarré de un brazo. – Por favor – susurré.

Esta vez no me empujo y salió junto a mí sin rechistar.

-Mira Darren… - Empecé – Yo no le echo nada, simplemente he sido sincero con el.
-Le has dicho que no te gusta – afirmó.
-Así es.
-No tenías que haberlo hecho… - Me miró enfadado. – Danny es más sensible de lo que parece a simple vista.
-¿Entonces que querías que hiciese?
-Con no decírselo era suficiente. Haz el favor de ir a preguntarle que le pasa, creo que le sentará bien verte. – Entró a clase.

¿Pero por que tenía que ir? Yo no quería ir, de echo me daba igual que le pasase a Danny, ¿Por qué me tenía que tocar a mi consolar a un gay? Murmuré algo que ni yo entendí y me fui a buscarlo. Entré al lavabo, abría la puerta de cada baño para ver si estaba ahí Danny. Los primeros cuatro estaban vacíos. Cuando abrí el ultimo lo vi allí sentado y mirando al suelo.

-Ya te ha pedido Darren que vengas por lo visto – murmuró.
-S… - Pensé en no decirle la verdad – Sinceramente… he venido por decisión propia. Además, era lógico que estuvieses aquí, es el lugar más cercano a clase.
-¿Por qué? – Se calló un segundo - ¿Por qué has venido?

No le respondí.

-Da igual, entra si quieres… - Cada baño era grande y daba cabida a dos personas, una por supuesto debía estar de pie.
-Vale… - Entré y cerré la puerta para apoyarme en ella. – Que te ha pasado Danny…
-Simplemente que creía que podía haber algo. Pero lo dudo… ya no… es tarde…
-¿Tarde para que Danny?
-Para nada déjalo.
-No dime, para que.
-Para que tú sientas algo por mí.

Me bloqueé, el corazón me dio un vuelco y no supe que decir. Dos minutos después decidí hablar.

-Pero Danny…
-¿Pero Danny que? – Subió la vista hacía mi – ¿me vas a decir que es posible que te guste? ¿Me vas a decir que aun no es tarde? – Bajo otra vez la vista – lo dudo. – Una lágrima cayó por su mejilla y mojó su mano. – Pero da igual, estoy acostumbrado, no todos son ‘’raritos’’.
-Tu no eres rarito… - Ni yo me podía creer lo que estaba diciendo, quizás me salía simplemente para consolarlo. Deje que las palabras fluyesen.
-¿A no? – Se levantó, ahora estábamos un poco más apretados. No mucho. - ¿Qué soy? ¿Qué soy, Aaron?
-No… - Se me cortó la respiración y todo lo que iba a decir.

Se acercó despacio, yo no podía reaccionar. Estaba petrificado o intentaba creer que lo estaba. ¿Por qué no salía de allí de inmediato? Cada vez lo tenía mas cerca. Sus dedos rozaron mi mano con suavidad, esto me hizo temblar. Miré sus ojos, le brillaban y aun los tenía rojos por haber llorado. Colocó una mano al lado de mi cabeza. Siguió acercando su cara hacía mi, muy despacio, asta que al final sucedió lo que yo no pensé que me fuese a pasar nunca. Como no le había detenido a tiempo, y no sabía por que no lo hice; los labios de Danny entraron en contacto con los míos. El corazón me palpitaba a cien por hora, Danny alejó sus labios de los míos me miró por ultima vez y sonrió, me quedé atónito mirándolo durante minutos asta que pude reaccionar.

Lo agarré del cuello y lo empuje hacía el otro lado del ya pequeño baño, quería matarlo, apretar y ahogarlo. Quería hacerlo, intenté apretar pero no podía mi subconsciente no me dejaba. Aparté la mano de su cuello y salí del baño a toda prisa y sin saber si estaba enfadado o no. Simplemente actué por instinto. No fui a clase, subí las escaleras hacía el ultimo piso y salí por la puerta de arriba.

Danny me había besado. Cuando lo pensaba lo normal era que me diesen arcadas, asco y repugnancia pero… ¿Qué me pasaba?

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MensajeTema: Re: Destino [FanFic]   Dom Sep 20, 2009 4:15 pm

La Huelga Trae El Problema

Miré el calendario con los ojos hinchados por el sueño que tenía, era martes. Ayer me había acostado tarde por que estuve pensando en lo sucedido, también entre al Facebook pero ya se me quitaban las ganas de meterme con Danny. ¿Por qué le daba tanta importancia? La intriga me mataba por dentro. Hice lo mismo de todas las mañanas e igual que ayer salí a toda velocidad de casa.

En el instituto dos grandes carteles con letras enanas estaban prácticamente tapados por la muchedumbre que los envolvía. Me acerqué junto a Devis, ya que Evens y Connor había ido por delante mucho antes que nosotros.

-¿Qué pasara? – Fruncí el ceño mientras miraba como algunos empezaban a dar saltos de alegría.
-No lo se…

Tuvimos que empujar a la gente para poder ver algo, me acerqué lo máximo que pude a la puerta. En el cartel decía ‘’Hoy martes no habrá clase debido a la huelga general’’. Después de que leyese esto todo fueron gritos y sonrisas. Nos fuimos del instituto un poco asqueados por haber tenido que coger el autobús.

-¿No deberían haber avisado ayer? – Les pregunte a los tres.
-Si – dijo Evens, el más correcto de los tres – pero ya sabes que aquí hay poco fundamento.
-Si… - Le dije.

Cuando íbamos a cruzar un paso peatonal apareció Danny por una esquina, me sobresalté y intente esquivarlo pero no pude. Nos topamos frente a frente y clavamos la mirada el uno en el otro.

-Hola… - Me dijo Danny

No le respondí y lo esquivé. Me percaté de que se quedó quieto y mirándome.

-Danny – Le gritó Connor a lo lejos – Hoy no hay clase.
-Gracias – Le dijo.

Me acordé de que a Connor ahora le atraían los chicos.

-¿Qué vamos a hacer hoy? – Pregunto Devis.
-¡Fiesta! – Les dije a los tres.
-Si… - Dijo Connor con poco entusiasmo. - ¿Lo de siempre no?
- Si, ¿Quién compra las botellas? – Pregunté.
-Yo se las quito a mi padre – Dijo Devis.
-Vale. – Le dijimos yo y Connor.
-Eso no esta bien… - Evens nos miró enfadado.
-Venga macho – Le dije – suéltate un poco.
-Bueno… - Dijo al fin convencido. - ¿A las cinco no?
-Si – le dije – como siempre.

Nos fuimos al parque a descansar y a montar barullo. Los señores que pasaban por ahí nos decían que nos callásemos un poco pero literalmente los mandábamos a la mierda. Fue una mañana divertida para mi gusto, cuatro amigos charlando y gritando como locos en el parque. Me lo pasé realmente bien.

Llegué a casa medio muerto por la fiesta que nos montamos y comí rápidamente sin hablar.

-¿Hoy salís? – Me preguntó mi madre
-Si si – Recogí la mesa, un poco, y me fui a mi habitación. Encendí el ordenador, me pase el rato en el Photoshop haciendo cosas.

El reloj marcó las cuatro y media y me bajé al salón. Mi madre estaba tumbada a la bartola en el sofá poniéndose morada a galletitas.

-Mama… - Suspiré – Yo que venía a pasar un agradable rato contigo y me encuentro esto.
-Son integrales… - Me dijo.

Me reí.

-¿A que hora sales? – Me preguntó.
-A las cinco mama, y me gustaría relajarme un rato en el sofá.
-Vale…

Me senté en el sofá, en el poco hueco que quedaba y encendí la tele. No había nada interesante así que me quede completamente relajado y con la mente en blanco. Miré el reloj, era las cinco pasadas.

Salí corriendo de casa, gritando adiós al salir y corrí hasta el parque que habíamos estado antes, allí habíamos quedado. Estaban sentados en el banco tranquilamente. Cuando me acerqué a ellos se levantaron y cogieron las bolsas.

-También tu… - Me dijeron.
-Perdón, se me ha subido el santo al cielo. – Me disculpé.

Cada uno tenía una botella de dos litros de calimocho para el solo. Yo cogí una de las cuatro y la abrí.

-Venga vamos por ahí. – Les dije.

Nos fuimos del parque y paseamos por todos lados.

Pasaron dos rapidísimas horas. Estábamos casi todos, no hace falta decir que Evens no, borrachos. Decíamos sandeces y eso a Connor le hizo cambiar y ser mas alegre. Nos paramos en un banco, al lado había un vagabundo durmiendo.

-Connor – Le dije casi sin entendérseme.
-¿Si?
-Que tal con Darren – Me reí. - ¿Bien? Ya se que te gusta, no lo niegues. Eres maricon.

El no contesto pero se rió.

-No te rías – Le dije haciendo lo contrario – no tiene gracia.

Devis y Evens estaban atentos a la conversación, aunque Devis estaba mas para allá que para acá.

-Los maricones no me gustan ¿Sabias? – Volví a reírme.

No contesto, ya no se reía.

Tiré la tercera botella de calimocho de la tarde al suelo de mala manera.

-¿Y yo te gusto? – Me reí mientras me acercaba a el. - ¿Ellos? – Señalé a los otros. Me reí otra vez – No queremos maricones como amigo… - Ya no me reía, ahora apreté las manos. - ¿Sabes lo que les pasa a los raros? – Lo empuje al suelo de mala manera. – Que les matan a golpes.
-¡NO! – Grito Evens - ¡No lo hagas! – Note una mano agarrarme del hombre pero me deshice de ella.

Empecé a pegar patadas a Connor, estaba tirado en el suelo encogido. Evens me agarraba por detrás y tiraba de mi, pero obviamente no podía conmigo.

-¡Ayúdame Devis! – Este obedeció con rapidez y tiro de mí. Yo me deshice de ellos y seguí golpeando a Connor, se me nublaba la vista ya no lo reconocía siquiera. Solo sabía que estaba pegando a alguien.
-Sueltalo… - Dijo Devis pasivo.
-¡Aaron! ¡Para! – Me gritó.

Una silueta apareció por el parque, sola. Me fije que se quedaba mirándome horrorizado. Agucé la vista, ya había dejado de pegarle patadas a Connor, miré a donde estaba aquella silueta y la reconocí al instante. Era Danny.

-Danny… - Susurré. Miré hacia el suelo y vi a Connor hecho un ovillo y totalmente desmayado. Me asusté. – Connor… - susurré.
-¡Aaron! ¡Que coño has hecho! – Me gritaba Evens. – ¡Vete de aquí! ¡Vete, no te quiero ver! ¡¡Fuera!!.

Me fui corriendo del parque, yéndome de un lado para otro por la borrachera. Las lágrimas brotaron por mis ojos deslizándose sobre mis mejillas. ¿Qué había hecho? ¿Tenía que contárselo a la madre de Connor? ¿Ir a la policía? Sería lo mas sensato pero… ¿Sería capaz?

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MensajeTema: Re: Destino [FanFic]   Jue Sep 24, 2009 5:09 pm

Encerrado

Hace tiempo que no sabía nada de Connor y menos de Devis o Evens. Tampoco iba a clase y la convivencia en casa se hacía más pesada que de costumbre. El hecho de que mi madre supiese lo que había hecho hacía que todo se convirtiesen en continuas charlas sobre lo que esta mal o lo que esta bien. De hecho, hoy había tenido una charla con ella antes de salir hacía comisaría.

Había pasado mucho tiempo pero aun así de algo serviría. La policía de Orlando, en concreto a la que iba era muy recta y no daban segundas oportunidades a nadie y por nada.

Por el camino encontré a antiguos compañeros de clase que no se atrevían a dirigirme la mirada por miedo. Pero lo que mas me dolió no fue eso, lo que mas me dolió fue ver a Danny y observar como, aunque a duras penas, me ignoraba. Tenía una trayecto fijo por eso no me pare a disculparme con el, por mucho que no le hubiese pegado a el me sentía mal.

A pocos metros podía ver la comisaría. Había un paso peatonal por el que me dirigí a cruzar.

-¡Piiiiii! – Un fuerte pitido de claxon me hizo parar de repente.
-¡Mira por donde andas! – Me grito el que conducía el coche.

Ignore la advertencia del conductor y cruce sin mirar. Por suerte llegue sano y salvo a comisaría. Abrí las puertas y entré.

Todo era un continuo mar de policías y de presos que iban a llevar a la cárcel. Anduve hacía un señor bastante gordo que estaba sentado en una silla.

-Hola… - Le dije.
-¿Si? – Se acomodo de forma que pudo verme por completo.
-¿Dónde puedo dar información sobre algo? – Le pregunté mirado a todo lados.
-Si mira chico, sigue a la derecha todo recto. Veras una sala al final allí puedes comentar lo que quieras. – Me sonrió.
-Muchas gracias.

Fui en la dirección que me había indicado y como el me dijo encontré la sala. Solo había un hombre de bastantes años dentro. No toqué a la puerta por que no tenía y entré.

-¿Se puede? – Caminé asta el hombre.
-Ya que estas aquí… - Me miró fijamente de arriba abajo. Tenía un gran bigote blanco y el pelo largo y blanco. Llevaba gafas negras para ocultar quien era y vestía ropa de calle, eso me dio a entender que era el comisario. Tenía la cara muy delgada y parecía una persona con genio.
-Me gustaría comentarle algo. – Me senté en la silla.
-¿Cuántos años tienes? – Preguntó.
-dieciséis
-Tienes que venir con un adulto. – Me dijo.
-Pero… es muy importante.
-Tienes que venir con un adulto, chico. – Me repitió de nuevo y se acomodo en la silla.
-Pero casi mato a alguien… - Me arrepentí de haberlo dicho.

Se quedo en silencio y deliberó si dejarme hablar sin la compañía de un adulto o no, cedió.

-A ver… - Se paso el dedo por el bigote – ¿hace cuanto ha pasado esto?
-Un mes… - Agaché la cabeza.
-¿¡¡Un mes!!? – Golpeó la mesa - ¿Y por que no has venido antes?
- Me daba miedo… - Incluso en ese instante me daba pánico.
-Bueno… - Echó hacia atrás la silla y se recostó. – Cuéntame…
-Pues, todo pasó en un día de fiesta.
-Típico… - Le oí murmurar.
-¿Me vas a dejar hablar?...
-Bueno chico… habla. – Estiró las piernas y sin querer me dio con el pie.
-Estábamos de fiesta y bebimos más de la cuenta, se me fue de las manos. No sabía si quería hacerlo o no pero apaleé a mi amigo como a un perro. – Me arrepentí por habérselo contado y trague saliva, nervioso por lo que me pudiese pasar.

El comisario no hablo durante unos largos minutos.

-¿Dices que ha pasado un mes? – Se froto con el dedo el bigote, como de costumbre.
-Si…
-Pero tu amigo ya estará bien.
-Ese es el problema… que sigue en el hospital. – Baje la vista.
-Creo que…
-Quiero que me metan a un correccional. – No le deje terminar de hablar.
-Chico, la cuestión no es lo que tu quieras es lo que yo haga. Pero estaba pensando también en dicha posibilidad. – Se volvió a frotar el bigote.
-¿Pero ya? ¿Ahora? – Le pregunté muy nervioso, tenía ganas de irme de Orlando por un tiempo o de quedarme encerrado en algún lugar. Me sentía peligroso.
-No… para esto se necesita un trámite. – Saco un papeleo.
-Escríbeme lo que se te pide en esta hoja, en unos días te llamaremos para avisarte sobre la hora y el día del juicio. – Me ofreció un bolígrafo.
-De acuerdo… - Agarré el bolígrafo con nerviosismo.
-Chico… me impresionas, siempre han llegado personas a esta comisaría. Algunos con ganas de reírse y otros con temas de este tipo. Pero ninguno ha dicho nunca la verdad. Y… ¿Por qué le hiciste eso?

Me acordé de Danny hace ya un mes que no lo veía. Lo echaba realmente de menos aunque me negaba a aceptarlo.

-Por que era homosexual… - Seguí escribiendo ahora ya más despacio.

Cuando acabe de escribir todos mis datos entregué la hoja. El comisario la leyó y me hizo marchar.

-Tranquilo – Me dijo cuando casi había salido de su despacho.
-Gracias… - Susurré.

Me fui a casa de nuevo. Dentro de algunos días me iría a un correccional así de la nada, al fin y al cabo eso era lo que quería ¿Verdad?. Estaba orgulloso de mi mismo y contento porque pronto no podría hacer daño a las personas que me importaban.

Llegué a casa y no salude a nadie. Me fui a mi habitación y me encerré.

En una semana tan solo me quede como muerto en vida en casa esperando la llamada del comisario. Por fin casi al completar la semana me llamaron, me comunicaron el día y la hora como me había dicho y lo apunté en una hoja para tenerlo a mano y que no se me olvidase. El sitio estaba claro, el juzgado de la comisaría.

Dos días después sonó el timbre, bajé despacio y abrí la puerta. Un señor de tez oscura, barba y pelo negro me miraba desde lo alto de sus dos metros de altura.

-¿Quién eres? – Le pregunté al ver que no dejaba de mirarme.
-Me han colocado como tu abogado, también seré el que te lleve al correccional si esto sale mal. – Se agachó al ver que me empezaba a doler el cuello.
-No le he dicho nada a mi madre de este tema, ¿hay que pagar algo?. – Le dije.
-No, tú no te preocupes. Venga chico, vamos. – Se dio la vuelta y lo seguí.
-¿Ya sabes todo sobre mi caso? – Le pregunté.
-Así es me han informado de todo.

Después de días de juicio y días de deliberación por parte del juez, me consideraron culpable por intento de asesinato. Sonaba muy drástico pero era cierto. Según lo que me comentaron en pocos días iría al correccional por lo tanto mas me valía ir preparándome.

Casi era ya fin de mes cuando llegó el que hizo de abogado defensor para llevarme al centro de menores.

Subí arriba y preparé rápidamente una maleta. Metí las cosas que iba a usar más y cosas de aseo. Ropa y poco mas…
Miré bajo la cama quería llevarme también las revistas ‘’especiales’’. Cogí una. Estuve un tiempo mirándola fijamente asta que decidí no llevarlas. Cogí todas y hice un tubo con ellas. Agarré la maleta y baje abajo.

-Mama – Mi madre estaba en el salón. – Me voy.
-¿A dónde te vas? – Miro la maleta – hijo…
-Mama… tengo que hacerlo. Me voy durante un tiempo no se cuanto, pueden ser meses o años. Te llamaré.

No le di tiempo para despedirse de mí y me fui con el hombre que me estaba esperando. Ella se quedo en el umbral de la puerta con lágrimas en los ojos.

-Te quiero mucho mama – Era la primera vez en dieciséis años que le decía cuanto la quería.

Entré a la furgoneta blanca del hombre y arrancó.

-¿Dónde esta el correccional? – Miré mi casa alejarse y mi madre caer al suelo de rodillas rota de dolor.
-A las afuera de Orlando, hacia el norte.
-De acuerdo. – Preferí no mostrar la pena que sentía por abandonar a mi madre de esta manera.

En dos horas ya habíamos llegado al correccional. Era blanco por completo, del tamaño de la casa de Danny y con cientos de ventanas. Un gran jardín –por lo que parecía- y muchos árboles. Entramos cuando se abrió la gran puerta negra. A cada lado de la carretera dos grandes piscinas dejaban reflejarse al sol, todo lo demás era césped, árboles y arbustos.

Los chicos y chicas pasaban el día fuera. Algunos jugando al futbol, otros en la piscina y otros sentados y hablando tranquilamente.

-Hemos llegado. – Me dijo – Aquí tienes tu nueva vida. – Se bajó de la furgoneta y yo le seguí – espero que te guste.
-Si…

Cogí la maleta de la parte de atrás y me la llevé. Las revistas las dejé en el la furgoneta, de alguna forma tenía que deshacerme de ellas.

-¿Te importaría tirar la revistas que he dejado dentro? – Le dije.
-No no, tranquilo ya las tiro. – Me sonrió.
-Gracias.

Ya estaba en el correccional pero no me sentía del todo feliz. Me faltaba algo una parte de mí. La parte que llevaba un mes faltándome.

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MensajeTema: Re: Destino [FanFic]   Lun Sep 28, 2009 11:56 am

El Abandonado

El hombre que se había molestado en traerme hasta el correccional se marchó en su furgoneta. Me encontraba solo, asustado no pero impotente ante la situación si.

Tuve que ir solo hasta la puerta, que me costo encontrarla, y entrar.

-Hola – Murmuré en la ventanilla de algo que parecía una gran caja de cristal. - ¿Podrían decirme en que habitación pasare mi estancia aquí?
-Si chico, sígueme – La única persona que había dentro de aquella caja; una señora de avanzada edad, con el pelo gris y bastantes arrugas producidas por los años que cargaba encima, salió a ayudarme a encontrar la habitación.
-Gracias – Le dije.

Últimamente me daba cuenta de que decía muchas veces ‘’Gracias’’ o ‘’Muchas gracias’’.

Subimos según mis cuentas cuatro pisos y aun podía ver que quedaban más. Por suerte y para mi alegría empezamos a buscar mi habitación en el cuarto piso. Pasamos por unas cuantas habitaciones. Dos puertas negras daban fin al pasillo, en una se leía ‘’21’’ y en la otra ‘’22’’. Por lo que pude comprobar la mía era la 22 ya que la señora se paró en frente y me proporciono unas llaves en las de llavero había un 22. Observe el 22 rojo como la sangre y jugué con el antes de abrir la puerta.

-Chico. – La señora me agarró del hombro a duras penas.
-Dígame. – Me di la vuelta, ahora que podía verla mejor pude sacarle una edad aproximada. Según mis cálculos tendría ochenta y cinco años.
-Quiero advertirte de algo. – Miró hacia los lados aun que no había nadie. – Si esta noche y las siguientes oyes ruidos y gemidos no te asustes. – Volvió a mirar hacia los lados. – En este pasillo hay un chico poco común. Su habitación esta al otro lado del pasillo, sola.
-De acuerdo, lo tendré en cuenta. – Le tranquilicé ya que la veía muy nerviosa.
-Pero chico espera. – Le temblaban las manos – Es la persona mas peligrosa que habita este correccional. No te acerques a su habitación, no lo mires por la ventana que hay en su puerta y mucho menos hagas caso a lo que te dice.
-Lo… lo tendré en cuenta. - ¿Tan terrible era? ¿Qué había ahí un monstruo?
-Muchas gracias por tu atención, compartirás habitación con otra persona. Suerte. – Se despidió de mí acariciándome la cara y se fue con ligereza, demasiada para la edad que le echaba.

Abrí la puerta con las llaves que me había dado y cogí la maleta dispuesto a entrar. Puse un pie en la habitación.

-¡Date prisa! – Me gritó alguien adentro, hice caso. – Muchas gracias, es que se podían escapar mis amiguitas. – El chico que había sentado en un costado de la grande habitación señaló un cubo con ratas blancas muertas.
-Pero… - Le dije – Están muertas. – Me arrepentí enseguida de haberlo dicho.

Los ojos del chico, que eran negros, se apretaron. Las ojeras, que de por si ya tenía, se pronunciaron aun mas y apretó los puños.

-¡¡Están vivas!! – Me gritó al tiempo de que envestía contra mí.

Me vi en poco tiempo empotrado contra la puerta con el chico pegado a mi y a punto de cortarme el cuello.

-Están vivas… - Se repetía a si mismo – Están vivas… - Miró hacia atrás y observo durante segundos el cubo. – Están… muertas – Me soltó al fin y caí al suelo.

Respiré fuertemente.

-Gracias a dios… - Dije en voz muy baja.
-Lo siento… - Se disculpó sinceramente y me tendió la mano para ayudarme a levantar.
-Gracias…

Llevé la maleta a mi cama y la dejé sobre ella a la noche la vaciaría. Me senté en la cama, era cómoda y estaba bien echa. El chaval me miraba fijamente y con culpa en los ojos. Estaba raquítico, los músculos de su cara eran demasiado notables y la mandíbula también. Tenía el pelo sucio y corto, mal peinado. Era completamente rubio y tenía la piel blanca como la cal.

-Como – Me planteé la pregunta, temía su reacción. - ¿Cómo te llamas?

Se sentó a mi lado. Olía realmente mal, pero todo era cuestión de acostumbrarse.

-Dylan – Me sonrió divertido. - ¿Tu?
-Aaron. ¿Cuántos años tienes Dylan? – Le pregunté.
-catorce recién cumplidos. – Volvió a sonreír divertido.
-Yo tengo diecisiete. Felicidades por tus catorce. – Lo miré y le sonreí sin ganas.
-Voy a tirar a mis amiguitas. – Se levantó a por el cubo y salió de la habitación.

Pude observar mejor la habitación ahora. Estaba muy bien iluminada. Tenía ordenadores y escritorios, uno para cada uno. Una cama para cada uno y un baño para los dos por lo que podía observar al fondo de la habitación. Estaba más bien vacía y pintada de blanco. Para ser un correccional estaba muy bien la habitación.

-¡¡Aaaa!! – Dylan chillaba en el pasillo. Escuché pasos a toda velocidad que venían hacia mi habitación. – ¡Aaron prepárate para cerrar! – Me levanté a toda prisa y agarré el pomo de la puerta. Abrí la puerta de par en par. - ¡¡Ahora!! – Entró a tiempo y yo cerré la puerta tras el. Miré por la ventanilla. Un chico grande, robusto y bastante feo estaba dando vueltas cerca de nuestra puerta con cara de pocos amigos. Daba muchísimo miedo y a simple vista parecía estar loco.
-¿Qué pasa? – Le pregunté confuso.
-Es el abandonado… - Jadeó por el cansancio – Es el del final del pasillo. Me ha hablado… me habían avisado pero me ha hablado y me ha convencido para abrirle… - Jadeó otra vez.
-Es… ¿el peligroso? – Susurré con miedo a que me oyese ya que seguía merodeando afuera.
-Si… - Se sentó en la cama. – Aaron, llevo aquí desde los trece años y esto que te voy a contar no es nada normal. – Me advirtió – Siéntate y escucha. – Me senté y el apretó un botón que había cerca de mi cama – Es el botón para que abajo sepan que se ha escapado. Bueno atiende.

Puse la mayor atención posible.

-Le llamamos el abandonado por que esta solo todo el día y encerrado en su celda. Tiene pestillos por fuera para que solo las trabajadoras de aquí puedan abrirle. Es capaz de convencer a cualquier de lo que el quiera. Puede hacerte creer que no tienes familia e incluso que tienes súper poderes. La penúltima vez que engatusó a alguien fue hace cinco meses. – Respiró – Estábamos todos en el recreo tranquilamente pasando el día. Sobre las ocho de la tarde las chicas, que están en el otro edificio, empezaron a gritar y todo el mundo se alteró. Todos iban en una misma dirección y allí estaba. Arriba, en la ventana del último piso, una trabajadora del correccional se puso de pie, extendió los brazos y sin darnos tiempo a hacer nada por ella saltó. Fue lo peor que había echo en su vida. Lo encerraron a los once años por matar a sus padres con un método peor. Les hizo creer que eran inmortales y consiguió que ellos mismos se clavasen un cuchillo. Ahora tiene veintiuno.
-¿Pero con veintiuno no debería estar en la cárcel? – Pregunté.
-Cuando cumplió dieciocho años, llamaron a los policías para que se lo llevaran. Pero no pudieron hacerlo. Cuando los cinco policías entraron a la celda ninguno de ellos pudo salir, al menos con vida. En cuestión de segundos los convenció de que no iban a morir si se disparaban y se pegaron un tiro. – Se levantó y fue a la puerta para ver si aun seguía afuera. – Solamente si le miras a los ojos. Solo si muestras interés por el y le miras a los ojos puede convencerte de algo. Nunca le mires a los ojos. – Me advirtió.
-¿Y como se llama?
-Nadie lo sabe. – Este fue el fin de la historia por lo visto.

Al parecer el abandonado era más peligroso de lo que yo creía. Tragué saliva, asustado.

-¿Y tu por que estas aquí? – Me pregunto Dylan.
-Casi mato a un amigo, por su orientación sexual. – Lo dije con la voz cortada y arrepentido.
-Tranquilo, eso no es nada. Yo desde los doce he estado haciendo robos con arma blanca. A los trece maté a la primera persona. – Parecía sentirse orgulloso de ellos por que esbozo una sonrisa.
-¿Después del correccional de toca cárcel? – Le pregunté.
-No, salgo dentro de dos años.
-Yo no se cuanto tiempo estaré aquí. – Murmuré.
-¿Por casi matar? – Pensó – ¿Es la primera vez?
-Si – le dije.
-Unos meses…
-¿Cómo lo sabes? – Le pregunté.
-Con un año aquí te sabes todo Aaron.

Me levanté y abrí la gran ventana que había en la habitación. Mire hacía afuera, me estaban entrando ganas de darme un baño pero no pensé que aquí hubiesen piscina por lo tanto no me había traído el bañador. Respiré hondo, al fin y al cabo aquí no se estaba tan mal.

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MensajeTema: Re: Destino [FanFic]   Sáb Oct 03, 2009 9:58 am

Olvidar O Recordar. Son palabras fáciles de mencionar.

Durante una semana, eterna semana, todo fue un ir y venir de coches de policía. Había muchos mayores de edad en el centro y debían vaciarlo. Con ‘’El Abandonado’’ ya ninguno de los policías se atrevía. Estaba claro que ninguno de ellos quería acabar bajo tierra en una perfecta caja de madera y dejando sobre ella varias familias rotas de dolor. La muerte sin duda era algo realmente temido pero que tarde o temprano tiene que llegar.

Durante las noches, como ya me había advertido se escuchaban gemidos y golpes desde la otra punta del pasillo. Yo no lograba dormirme debido a eso. ¿No querría decirnos algo? ¿No querría hacer entender a la gente que encerrándolo solo empeoran su comportamiento? Pero al fin y al cabo ‘’El Abandonado’’ era peligroso para todos.

La última noche a mi parecer fue terrorífica. ‘’El Abandonado’’ estaba rasgando su puerta con algo afilado y se oía el chirrido asta en el edificio femenino. Cuando paró y yo creí que no iba a seguir, emitió unas palabras extrañas. Como una frase continua, del mismo modo que si estuviese echándole un mal de ojo a alguien.

A la mañana siguiente, no había dormido nada, todo el mundo se despertó normalmente. Salió de sus habitaciones para ir a desayunar y yo hice lo mismo. Dylan se despertó después de que me diese la vuelta para cerrar la puerta.

Bajé al comedor y me serví un tazón de leche. La bebida no se pagaba, la comida si, por eso no cogí nada de comer. Ya que no había traído dinero de casa. Esto más bien se parecía a un hotel más que a un centro de menores.

Observé con atención a todo el mundo. Estaban, la banda de respetados, los solitarios y los que pasaban de todo.

Dos chavales que pasaron a mi lado me miraron de arriba abajo. Como con asco.

Dylan apareció por fin y se vino a sentar conmigo. Este se traía un tazón de cereales, zumo y dos piezas de fruta.

-¿Cómo puedes estar tan esmirriado si comes mas que todo el comedor junto? – Le pregunté cuando se sentó.
-¿A mi me lo preguntas? – Me dijo entre risitas.
-Pues si no lo sabes tú… - Me bebí mi tazón de una sola vez.

Justo cuando Dylan iba a morder la manzana alguien grito desde uno de los pisos de arriba. Todos en el comedor se alborotaron y subieron a ver que pasaba. Los últimos en subir a ver que sucedía éramos nosotros. Cuando subíamos a todo correr las escaleras la gente empezó a gritar también. Todos intentaban mirar dentro de una habitación pero la puerta estaba colapsada.

-¿Por qué no comprobaría donde estaba? – Cinco de los que obstruían la puerta se alejaron lamentándose. Uno de los chicos fue el que pregunto aquello.

Pudimos asomarnos y mirar, había un chaval tirado en el suelo y abierto de brazos. Le salía sangre por la boca y tenia los ojos desorbitados.

-‘’El Abandonado’’ - Murmuró Dylan.
-¿Crees que ha sido el? – No dejé de mirar el cuerpo del pobre chico.
-Esta claro – Se dio la vuelta y caminó hasta nuestra habitación.

Corrí un poco para alcanzarlo.

-Ayer le escuché hablar… - Le dije.
-¿Qué decía? – Me preguntó parado delante de la puerta de la habitación.
- No lo se… hablaba en un idioma extraño. – Miré al fondo del pasillo intentando recordar lo que decía en aquel idioma.
-Lo sabía… - Entró a la habitación. Yo le seguí.
-¿El que sabias? – Me tumbé en la cama y no cesé de mirarlo.
-Nada Aaron – Entró al baño y cerró la puerta.

Me relajé en la cama, tal fue la relajación que me quedé dormido. El sueño me pesaba demasiado. Llevaba muchas noches sin dormir.

Me encontraba en medio del pasillo, todo estaba oscuro y solo escuchaba la voz de ‘’El Abandonado’’. De pronto las luces se encendieron cegándome por completo. Cuando pude recobrar la visibilidad todo fue un grito y alguien abalanzándose sobre mí.

-¡¡Aaron!! – Me gritaba alguien. – Despierta.

La silueta se esfumo y la cara de Dylan apareció. Al parecer estaba soñando.

-¿Qué te pasaba? – Me preguntó.
-Nada… una pesadilla. – Agité la cabeza intentado sacar el recuerdo del sueño.
-Son las diez de la noche. – Se fue hacia la ventana y la abrió. – has dormido todo el día.
-Si, es que tengo falta de sueño… - Me estiré.
-Yo me voy a dormir, asta mañana. – Se metió en su cama y en cuestión de segundos se quedó dormido.

Los gemidos y los ruidos comenzaron a sonar. Luego empezó a cantar algo. Algo que me hipnotizaba por completo. Salí del cuarto aunque intentaba resistirme. Caminé todo el pasillo adelante y me paré delante de la puerta de ‘’El Abandonado’’.

La canción cesó y ya no me encontraba hipnotizado. Una vez me vi delante de su puerta, empecé a barajar posibilidades.

1. Salir corriendo
2. Dejarme guiar por el
3. Abrirle la puerta por decisión propia

Por una razón desconocida escogí la tercera opción, se basaba mas bien en confiar. ¿Y si hablaba con el y no le daba a entender que quería hacerle daño?

Puse la mano en el primer candado de la puerta. Tiré hacia la izquierda y abrí el primero. Hice lo mismo con el segundo y el tercero. Sin embargo con el cuarto me lo pensé mejor. Tenía la mano sobre el candado. ¿Pero y si era peligroso? Me temblaba el pulso pero al final decidí abrir. Empujé la puerta y allí estaba tirado sentado en una esquina. Todo estaba realmente oscuro y lleno de suciedad.

-Hola – Su voz se me metió a golpes por los oídos. – Acércate – Era como si me taladrase los tímpanos.

Me acerqué.

El se levantó y sin a penas darme tiempo a reaccionar me agarró del cuello y me elevó medio metro.

Un pinchazo hizo estallar en mi mente varias imágenes. Todas relacionadas con Danny.

Cuando lo conocí, el tiempo que pasé con el y el beso. Pero el último recuerdo fue cuando apaleé a Connor.

Me soltó de golpe y caí al suelo.

‘’El Abandonado’’ dejo caer una lagrima y la copio cuando estaba cayendo al suelo.

-Recuerda Aaron – Me dijo.

Abrí los ojos de par en par. ¿Cómo sabía como me llamaba?

-Recuerda a las personas que todavía te quieren. No las olvides.

Cayó al suelo de nuevo y se acurruco, por así decirlo, en la esquina donde lo había visto al entrar.

Su cuerpo expulso una luz blanca. Brillante y cegadora. La luz se extendió por todo el cuarto y me rodeó. De pronto ya no había luz y la sucia habitación de ‘’El Abandonado’’ se convirtió en mi habitación.

Respiré hondo.

¿Recuerda a los que aun te quieren? ¿Pero… quien me quería ya?

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MensajeTema: Re: Destino [FanFic]   Jue Oct 08, 2009 9:35 am

Pesadilla

Era un día nuevo. El sol no llegaba bien al edificio ya que ahora lo tapaban los árboles y yo estaba sentado en uno de los bancos del parque. Dos gorriones tuvieron el valor de acercarse a mí y se quedaron mirándome, luego los dos piaron al unísono y se fueron. Observé hacia donde se iban, se fueron en la dirección por la que yo vine al correccional. ¿Querrían decirme algo? Borre la imagen de los gorriones de mi cabeza ya que era ridículo que dos pájaros quisiesen comunicarse conmigo.

La gente salía de sus respectivos edificios y se acomodaba en los bancos o bien se iban a las piscinas. Todo el patio se llenó enseguida. Yo no había desayunado y por eso fui el primero en estar fuera. Dylan como siempre salió el último, diez minutos después que todos los demás. Silbé para atraer su atención ya que no veía y lo conseguí. Vino relativamente rápido hacía mí.

-Buenos días – Se sentó en el banco y miro también en la dirección que miraba yo.
-Buenas… - Rebusqué en mis bolsillos intentando encontrar el mp4 pero no estaba, seguramente se me abría olvidado traérmelo.
-Hoy vienen un tío a darnos educación física. – Volteó la cabeza cuando me dijo esto.
-¿Qué pasa que aquí también hay clases? – Le miré yo también.
-Solamente educación física.
-A bueno… - Me debatí entre contarle o no contarle lo sucedido ayer, al final decidí que no. Volví a mirar en la misma dirección.

Dos chicas que se estaban bañando en la piscina se quedaron mirándome. Una de ellas se reía mirando a la otra y esta otra simplemente me miraba. Bajé la vista para dirigirla hacia ella y observarla bien. Era hermosa. Su melena larga y mojada caía en cascada hacía atrás. Tenía algunos mechones de pelo sobre los hombros y estos parecían formar tirabuzones a duras penas, debido al peso del agua. Tenía dos grandes ojos marrones y cuando pestañeaba parecía lanzarme una pequeña chispa de calor. Observé su rostro con mayor detenimiento. No cabía duda, era hermosa. Los labios eran finos y muy suaves a la vista, la nariz era perfecta. La miré por última vez y aparté la vista de ella.

-¿Has oído lo que te he dicho sobre lo que haremos en educación física? – Endureció el gesto.
-¿Me estabas hablando? – Apreté los labios y procuré no mirarlo.
-Pues si… - Endureció aun mas el gesto.
-Perdona… - Agaché la cabeza avergonzado.
-Es igual… - Saco de su bolsillo la PSP. La encendió y empezó a jugar a algo que no reconocí.

Me levanté del banco notando la mirada asesina de Dylan clavada en mí.

-¿Te vas? – Me preguntó a grito limpio.
-Solo voy a dar una vuelta – No eché la vista atrás.

Abrí la puerta de una verja que daba a la parte trasera del edificio y pasé. Todo era verde y había algunos arbustos pegados a la pared del edificio. Caminé por un camino de adoquines perfectamente colocados durante minutos. Hasta que por fin dí la vuelta a todos el edificio masculino y salí por la parte contraría a la que entré. Busqué a Dylan, estaba muy lejos de aquella salida así que me puse en marcha. En otros pocos minutos estaba de nuevo sentado en el banco.

-Si que has corrido… - Dijo irónicamente Dylan.
-Si bueno… - Hoy no tenía muchas conversaciones de provecho y no sabía por que.

Sonó un silbato desde la otra punta del edificio.

-Vamos, será el de educación física. – Dylan se levantó.
-No tengo muchas ganas de hacer deporte – Suspiré – Estoy por hacer pellas.
-Haz lo que quieras. – El se fue a toda velocidad.

Me quedé solo en aquel gran recreo, todo estaba desierto ahora. Decidí ir también, me aburriría de lo contrario.

-Bueno chicos – Llegué al tiempo que empezaban la clase. – Me presento para los nuevos – me miró.

¿Qué pasa que era yo el único nuevo?

-Mi nombre es Simon, Simon Daglas. – Se dio la vuelta y metió sus fuertes manos en los bolsillos – Hoy empezaremos con veinte abdominales. Podéis empezar. – Sonó el silbato de nuevo y todos empezamos con los abdominales.

Acabamos en poco tiempo.

-Vale ahora vais a dar una vuelta en dos minutos y medio, corriendo – detalló – al edificio masculino. Quien tarde mas hace diez flexiones.

Todos entramos a toda velocidad por la verja, algunos incluso se la comieron literalmente. Por suerte yo no tardé más de dos minutos y medio. Algunos que se habían quedado atrás porque nos íbamos apilando en el fino camino fueron los que hicieron las flexiones.

-Vale chicos ahora un partido de fútbol – Sacó un valón que suponíamos que había traído mientras corríamos. Sonó el silbato y empezamos a jugar.

La clase se hizo bastante amena y divertida. En el ultimo minuto de partido me quedé mirando a la ventana de ‘’El Abandonado’’, el estaba mirando hacía nosotros y de vez en cuando se metía hacía dentro.

-Bueno chicos, vengo dentro de dos semanas. – Se despidió el profesor y se fue.
-¿Ha estado bien verdad? – Me preguntó Dylan.
-Si, no podría haber sido mejor – sonreí.

Todos empezamos a irnos al edificio para ducharnos. Dylan se paró de repente y me llamo la atención.

-Aaron, ese chico te esta mirando. – Señaló hacia su derecha, justo a la verja de entrada al recinto.

En principio no me cabía en la cabeza que aquella persona hubiese venido desde tan lejos para verme. Era imposible. ¿Sería alguna broma?

Fui hacia la puerta, directo a el.

-Hola Aaron. – Danny estaba en medio de la verja mirándome fijamente y algo nervioso.
-¿Qué haces aquí? – Cientos de sentimientos afloraron, sentimientos que quizás al ser tantos no conseguí reconocer.
-Quería verte… - Dio un paso hacia mi.

No supe que contestarle.

En un abrir y cerrar de ojos Danny se pegó a mi y me abrazó. Me quedé completamente bloqueado y me temblaba absolutamente todo. Dos pequeñas lágrimas cayeron por mis mejillas y mojaron la camisa de Danny. El abrazó duro bastante, asta que me soltó. Una fuerza interna protesto dentro de mi cuando Danny se separó.

-No quiero perderte… - Susurré, me sentía avergonzado por aquello nunca había dicho nada semejante en mi vida.
-Nunca me perderás – Eso me alivió por completo, sentí alegría por fin – Nunca he dejado de quererte.

Empecé a respirar pausadamente.

Observé los ojos de Danny con ternura, pero el no parecía mirar los míos. Volteé la cabeza y miré hacia donde estaba mirando el. Era la habitación de ‘’El Abandonado’’ y el también nos miraba. Volví de nuevo la vista a Danny y pude apreciar que estaba completamente concentrado. No tarde en darme cuenta de la situación. ‘’El Abandonado’’ estaba manipulándolo, haciéndole creer algo. Me miró ahora con miedo. ¿Qué le habría echo creer?

No tuve tiempo a reaccionar, Danny sacó un cuchillo de detrás suyo. ¿De donde lo había sacado? Apunto hacía mi. ¿Me iba a matar? Volteó ahora la hora hacia el y se la acercó al cuello. En el mismo instante que me abalancé sobre el para evitar lo que parecía que iba a hacer, deslizo la hoja en su cuello y calló al suelo.

Abrí los ojos por completo y tarde varios segundos en responder a lo sucedido.

-¡¡No!! – Grité - ¡¡No!! – Sentía una gran presión en el pecho. - ¡¡No!! – Las lágrimas afloraron, una detrás de otra. Me arrodillé a su lado y golpeé su pecho - ¡¡No!! ¡¡Danny!! – Abracé su pecho completamente roto de dolor - ¡¡Danny!! – Abrí los ojos de golpe. Dylan me miraba atónito.
-Has hablado en sueños… - Tragó saliva – Algo de que no te olvide y luego has gritado ¡¡Danny!! – Tragó saliva de nuevo. - ¿No serás de la otra acera?

No respondí, no sabía que responder. Respiré aterrado por la pesadilla y, ahora si fue real, una lagrima se deslizo por mi rostro.

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MensajeTema: Re: Destino [FanFic]   Sáb Oct 10, 2009 7:55 am

No estaría de mas que alguien diese su opinion Suspect

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MensajeTema: Re: Destino [FanFic]   Sáb Oct 10, 2009 8:57 am

Se va…

La mirada de culpabilidad de Dylan me empezaba a poner muy nervioso, decidí recostarme de nuevo en la cama e ignorarlo pero era imposible. Los sentía clavados como espinas en mi cuerpo.

-¿Eres o no eres? – Sus dos ojos se abrieron ahora más.

Me quedé meditando, ¿Era o no era? Después de unos segundos de meditación decidí contestar.

-No lo se – Fue lo único que dije.

Dylan no se quedó muy conforme pero me sirvió para calmarlo un poco.

Me abría gustado que una parte de aquella pesadilla fuese real. Me abría gustado tener a Danny a mi lado y sentirlo cerca. Escuchar su voz y escuchar aquellas palabras que me dijo. Pero realmente nadie sabía donde estaba y era imposible que me viniesen a visitar, o eso creía.

Salí de la habitación, era temprano y bajé abajo. Quería leer un periódico que solían tener las trabajadoras del correccional en su poder. No sabía si me lo darían o que.

Cuando estuve abajo dispuesto ya a pedirles el periódico, alguien llamó al teléfono. La persona que estaba sentada en la silla lo cogió, después de un ‘’-Si, te lo paso-‘’ y de un ‘’-de acuerdo-‘’ colgó el teléfono.

Me miró de reojo.

-Hola… ¿Podéis darme el periódico un momento? – Le dije más bien a la que estaba sentada.
-Si… Toma – Agarró el periódico, lo enroscó y me lo dio amablemente.

Lo abrí y me fui a uno de los bancos que había dentro leyéndolo. No había nada interesante así que lo cerré cinco minutos después. Realmente no tenía ganas de nada hoy, incluso no tenía ganas de desayunar. Tampoco de salir. Pero estar dentro de aquella cárcel un día entero no me iba a sentar bien.

Dejé el periódico en el banco y salí sin ganas afuera. No hacía nada de frío aunque el sol no llegase al edificio. Se estaba muy bien.

Observé con atención todo el recreo. Estaba vacío. Me percate con miedo que esto se empezaba a parecer a la pesadilla. Intenté por todos los medios cambiar algo de ella. Esta vez no fui a los bancos, fui a piscina. Me quité la ropa y entré en calzoncillos al agua. Estaba helada, eso hizo que me entrase un escalofrío que recorrió todo mi cuerpo. Hice unos cuantos largos y luego me relaje contra la pared de la piscina. Se estaba realmente bien.

Eché una ojeada a todo el recreo de nuevo, ahora ya mas despejado. Había otro chico afuera, este estaba sentado. Miré ahora hacia la zona norte… La verja negra. La imagen de Danny con el cuchillo llego a mi cabeza y me aterré. ¿A caso no iba a dejar de martirizarme aquella pesadilla?

Algo me llamó la atención. Una sombra empezó a hacerse más grande detrás de la verja. Agucé la vista un poco mas. Alguien apareció al otro lado. Un chico. ‘’-No-‘’ Me dije. ‘’-Que no sea el-‘’ Agucé algo mas la vista y si, era el. Salí del agua. Ahora a diferencia de la pesadilla era más temprano y la verja estaba cerrada. Fui despacio hacia el, no quería parecer ansioso.

Llegué a la verja, la ilusión me invadió. Y cuando por fin la persona estuvo completamente visible…

-¿Papa? – La desilusión fue terrible. ¿Por qué había venido el? Vale si, era mi padre pero… yo no quería que fuese el precisamente el que viniese.
-Hijo… - Dijo emocionado y a la vez chistoso como de costumbre – veo que te ilusiona verme.
-Si, si… - Me reí por la bajini.
-Bueno hijo, ¿Por qué no te despediste de mí? ¿Cómo te las ingeniaste para que en tanto tiempo no supiésemos que andabas con este tipo de problemas? – Tomo aire – Hijo…
-Papa, no quería preocuparos y el día que tuve que venirme no estabas en casa. Solo estaba mama. – Lo observé con atención, me sentía quizás un poco culpable por no haberme despedido, pero… así tuvo que ser.
-Tengo una sorpresa para ti – Me dijo ya mas contento. – Me alegro de ver que estas bien Aaron – Se giró para dar paso a otra persona.

Supuse que era mi hermano, pero no fue así.

-Danny – dije entrecortadamente.

El no dijo nada, solo me miro.

-Yo me voy y os dejo hablar como buenos amigos que sois, te espero en el coche Danny. – Se fue rápidamente, mirando para un lado y para otro ya que tenía que cruzar una carretera bastante peligrosa.

¿Por qué la verja tenía que estar cerrada? ¿Por qué ahora que necesitaba tenerlo cerca y abrazarlo? Maldije a todo el correccional y al padre del padre de todas las trabajadoras del correccional, que si analizaba con cautela, no tenían culpa de nada.

Danny me prestó la mano entre las verjas. Estuvo varios segundos con ella extendida asta que yo se la cogí. Recordé que estaba mi padre y se la solté rápidamente.

-¿Aaron? – Estaba algo confuso.
-¿Crees que mi padre nos ve? – Le pregunté temiendo haber metido la pata.
-No, el coche esta bastante lejos. – Me tranquilizó y dejo caer su mano hacia su muslo.

No hice nada durante varios minutos, solo desear que la verja se abriese.

-Aaron, he venido para decirte algo… - Se puso muy serio y bajo la vista.
-¿Qué pasa?
-Me voy…

Algo me golpeó el pecho con una fuerza inmensa. ¿Se va? ¿A dónde? ¿Por qué?

-¿Pero…? – No me dejo preguntarle.
-Aaron, he tenido problemas con mi familia. Y he decidido irme. Soy suficientemente independiente para irme solo. Además, ya no hay nada que me ate a Orlando ¿O si?

Quería gritarle que si, que yo le ataba a Orlando. Que se quedase por mi, y que lo quería. Pero no lo hice.

-Bueno… solo quería decírtelo. Eres la única persona que me ha importado tanto en esta vida. – Agarró la verja con la mano que me había tendido antes. – Dudo que nos veamos… de nuevo – Aun que noté que hacía lo posible por no llorar. Varias lágrimas se desplazaron por sus mejillas. Se dio la vuelta y se las quitó.

Volvió a mirarme por última vez, me miró con ternura y con amor.

-Te quiero… - Me dijo en un susurro y se empezó a ir.

Lo veía irse despacio. Notaba como lloraba e incluso notaba en mí una fuerza que me impulsaba a gritarle que se quedase. ¿Pero por que no lo hacía? ¿Esta dejando marchar a la única persona que me había querido de aquella forma así como así?

-¡Danny! – Grité por fin y una ola de felicidad me invadió, pero por poco tiempo. Danny ya no me escuchaba. Estaba demasiado lejos y era ya poco visible.

Se había ido, para siempre. Se había ido de mi lado.

Me quedé petrificado ante la verja sin ningún sentimiento en mi interior. Solo podía respirar y notar mi respiración.

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MensajeTema: Re: Destino [FanFic]   Mar Oct 13, 2009 10:09 am

¬¬ -.-'

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MensajeTema: Re: Destino [FanFic]   Miér Oct 14, 2009 9:00 am

Arriba... .-.

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MensajeTema: Re: Destino [FanFic]   Vie Oct 16, 2009 11:10 am

Pasa Cuando Menos Lo Esperas. Y Todo Cambia.

Aun seguía inmóvil frente a la gran verja. Hice fuerza con los ojos para cambiar la perspectiva y empecé a analizar minuciosamente la verja. Era una verja normal y corriente, un poco tétrica, más bien como las de los cementerios. Pero al fin y al cabo normal. Las varillas por la zona superior estaban completamente afiladas. Parecía que el mismo diablo había bajado para afilarlas como cuchillas. Me golpeé la cabeza con la mano unas cuantas veces.

-¿Pero que estoy haciendo? – Lo dije en voz alta, sin importarme un comino que la gente me escuchase. Tenía una buena idea, fantástica, la mayor genialidad que algún día pudo haberse pasado por mi cabeza. Me volví a golpear la cabeza automáticamente, asta que me percaté de que llevaba todo el rato dándome golpes como un tonto en medio de un patio lleno de personas. Me volteé.

Mucha gente, la mayoría, me miraba con cara de ‘’Este tío esta loco’’ o ‘’A este le falta un hervor’’, también habían algunos de ‘’De aquí al manicomio’’ y otros cuantos de ‘’estaba claro…’’. Miré hacia la derecha y hacia la izquierda, la muchedumbre se empezaba a disipar, y cada uno se iba para su lado. Aun que siempre quedaban los que llegaban tarde a la zona del suceso. Unos cuantos únicamente.

-¿Tengo monos en la cara? – Hice un gesto con los brazos, en señal de amenaza y pareció haber funcionado. Todos salieron corriendo como hormigas apunto de ser aplastadas.

¿Hace cuanto que no me sentía tan vivo? Por alguna razón la marcha de Danny me había echo mas fuerte y había conseguido que mi antiguo yo llegase de nuevo. Me reí contento y como no, otra vez unos cuantos cotillas o inútiles diría yo me miraron.

-¡Vete a mirar a tu madre! – Les mandé a tomar por… Bueno, les mandé a freír espárragos. Y me encaminé a mi lugar de residencia, el correccional. Aquel edificio grande… de camino a el pude observar vagamente que alguien me miraba desde arriba. Puse mi cabeza en dirección a la persona y la elevé unos cuantos milímetros, justamente los necesarios para poder ver bien. ‘’El Abandonado’’ me observaba con interés, de vez en cuando movía la cabeza en señal de ‘’No…’’. Se saludé desde abajo pero pareció no gustarle. Tornó el gesto, ahora me miraba muy serio y preocupado. Me pregunté a mi mismo ‘’¿Qué le pasará?’’. Después de esto me quedé asombrado, el señalo el camino por el que Danny se había ido y luego me hizo un gesto para que subiera. Ya había estado en una ocasión dentro de su celda; Así es, el estaba en una celda, o eso parecía. Pero aun así me daba cierto miedo subir.

Dejé mis miedos atrás. Los deje medio de lado por que sentía una fuerza que me impedía caminar, aun así yo iba a subir. Aun que tuviese que arrastras quinientos kilos tras de mi juré que iba a subir.

Eso hice, pude entrar al edificio sin problema y no me invadió la indecisión. También pude caminar y pasar frente a las cuatro trabajadoras, a lo cual se sumo que también, como no, me miraron de forma extraña. ¿Seria por que parecía que estaba andando en la nieve? Me reí por la bajini. Pasé el pequeño trozo de pasillo que había hasta llegar a las escaleras. Y al fin medio muerto ya por que a cada paso el miedo pesaba más puse un pie sobre una escalera.

-Arriba – Me dije en voz baja pero audible por completo. Con cada paso que daba para subir una escalera me lo decía. De esa forma me animaba.

Cuatro chavales bajaban de mi piso. Estaba claro que eran de mi piso, los había visto más de una vez. Cuando pasaron al lado mío uno se quedo algo mosca con mi comportamiento.

-Oye tu… - Me agarró del hombro empujándome ligeramente hacia atrás, por suerte pude equilibrar para no carme. - ¿Qué haces?
-¿No lo ves? – Arqueé las cejas y observé a los otros tres – subiendo.
-Si eso esta claro – Los cuatro intercambiaron miradas - ¿Pero que haces diciendo… ‘’Arriba’’?
-Aah… - Me froté la frente – Bueno, sinceramente… - Ahora me froté entre el labio superior y la nariz. – Esto… ¿Esto lo hacen los deportistas sabes? – No se me ocurrió nada más.
-¿A si? – Dos de ellos intercambiaron miradas una vez más – Bueno pues sigue… ‘’deportista’’.

Los cuatro se rieron a mandíbula batiente mirándose nerviosos. Un ‘’fuego’’ realmente ardiente se prendió en mi interior. Me erguí ligeramente y me situé frente al graciosillo de turno. Este me miro confuso aun riéndose.

-I-di-o-ta – Marqué muy bien todas las silabas para que le quedase claro, por si era cortito de mente o algo. Y sin ni siquiera darle tiempo a digerir el insulto le solté un derechazo y lo tiré escaleras abajo. – No veas lo bien que sienta – Les dije a sus ‘’cagados’’ amigos. Estos me echaron una ultima mirada, esta ya fue de temor, de ‘’No te acerques… No te acerques…’’, y bajaron a toda velocidad a socorrer a su patético amigo.

Con tanta adrenalina que había tenido este suceso el miedo desapareció por completo. Ahora subía con mas soltura las escaleras y sin decir continuamente ‘’Arriba’’ por lo tanto llegué antes al segundo pasillo que era el mío, después de subir dos pares de escaleras de unos veinte escalones cada una, y me adentré en el.

Estaba vacío, a esas horas era completamente normal. Algunos aun seguían durmiendo. Este era el truco de los tapones, encargarle a alguien de afuera tapones y al dormir colocártelos. De ese modo cuando nos despertasen el que los llevase puestos tendría un setenta por ciento de probabilidades de no despertar. Ese no era mi caso la verdad, no me importaba despertarme temprano, aun que habían días que no nos llamaban.

Ya podía ver la puerta de ‘’El abandonado’’ ¿La habían pintado?. Ahora parecía que era negra y se diferenciaba realmente poco de la pared, la única zona negra era la pared que daba a los lados de aquella puerta. Pero estaba negra por la suciedad. Escuché unos susurros, también algunos gemidos. Pensaba que eran de ‘’El abandonado’’ pero estaba equivocado, en la ultima puerta antes de empezar el pasillo para llegar a donde ‘’El abandonado’’ había dos personas, miré mejor. Había un chico tumbado sobre algo. Escuché otro gemido. Me lo imagine perfectamente después de esto y retire la mirada, con disimulo les cerré la puerta. Seguí a lo mío, ya me quedaba poco.

Por fin, me encontraba enfrente de su puerta. Abrí los pestillos y empuje la puerta. No estaba, entré. Mire en todas direcciones, pero no estaba. La puerta se cerró tras de mi dejando toda la habitación sin luz. Me di la vuelta realmente asustado, estaba sudando. Repentinamente unas luces aparecieron diez centímetros más arriba de mis ojos y grité lo más alto que pude.

-¡Shh! – Alguien me tapo la boca, olía mal… Olía a podrido… a sucio a ¡Roña!

Me dieron ganas de vomitar, iba a vomitar… En el mismo instante que vomité el apartó la mano, salvándose de ese modo de que le echase todo encima. La leve luz se encendió. Y el olor invadió todo el cuarto. Era asqueroso.

-¿Por qué me has llamado? – Me tapé la nariz para evitar vomitar por segunda vez.
-Aaron, eso no importa. – Se sentó en la esquina de siempre, esquivando con soltura el asqueroso potingue que había en el suelo. – Huevos… - Susurró.
-¿Cómo? – Fruncí el ceño y me quite la mano de la nariz, parecía que ya no olía tanto.
-Ayer, cenaste huevos. – Afirmó.
-¿Cómo lo sabes? - ¿Qué pasa, que ahora era adivino?
-Por eso… pedacitos blancos que has…
-¡¡Vale!! – Le grité a tiempo para evitar que señalase la vomitona.
-Vamos a lo que nos importa. – Me sonrió, daba miedo… tenía los dientes negros como si se pasase el día fumando. Pero el caso es que no fumaban, no había colillas en el suelo.
-Si mejor – Tragué saliva.

Me advirtió con la mirada de que no le interrumpiese mientras hablaba.

-¿Quién te importa? – Estiró el brazo en señal de que no hablase - ¿Quién te importa? – Su cara cambio por completo, estaba satisfecho. Me percaté de que mi gesto había cambiado ahora estaba serio como el cuando me llamó por la ventana.

¿Por qué me lo preguntaba? Estaba claro que me importaba Danny, como amigo, como persona y como todo en esta vida.

-Esta claro – Me dijo otra vez impidiéndome la palabra – Danny. Mira Aaron es muy sencillo. En este antro no existen más que desgraciados. Todos me repelen y pocos son capaces de enfrentarse a estar más de cinco segundos conmigo. Tú si lo eres. Te mereces toda mi ayuda, por desgracia no se si tendrás suerte, no tengo la capacidad de darle suerte a las personas. Pero si lo que ellos desean y anhelan.

Torcí el gesto, como un perrillo confuso.

-No me refiero a traerte a Danny, no puedo hacer eso. Si el quiere irse y nadie se lo impide tiene que irse. Nadie es capaz de cambiar el futuro moldeando los pensamientos de la gente. Pero si se puede ayudando a la gente que ya los tiene.
-¿Cómo? – Me tapé la boca atemorizado, no podía interrumpirle.
- Es muy sencillo. – Por suerte no se enfadó – Te puedo llevar al lugar exacto que tu me pidas y a la hora que tu me pidas. No puedo ir atrás en el tiempo, pero si puedo ir a la par con el. No hace falta que me digas el lugar Aaron – Se quedo en silencio, pensativo. – Yo ya se donde y cuando.

La luz, la luz que había visto anteriormente invadió la habitación. Todo empezó a dar vueltas como si estuviese en una noria y el escenario cambio.

Estaba en frente de mi casa. Miré el reloj, eran las cinco de la tarde. ¿Por qué a la tarde? Había dicho a la par del tiempo no adelantándose a el… Confiaría en el si era necesario. ¿Por qué delante de mi casa? Ignore esta cuestión y fui a lo importante. Anduve hacia delante directo hacía la casa de Danny, ese era mi destino. En mi casa mi madre como de costumbre gritaba a diestro y siniestro. Ignore también dicha cuestión y seguí caminando.

Se me pasó rápidamente el tiempo de camino a casa de Danny. Allí estaba la gran casa de color blanco. Del tamaño de mi correccional, pero esta solo para tres personas y prácticamente todo el año para una sola. La puerta marrón estaba cerrada y no parecía que hubiese nadie en la casa. Crucé el jardín, cuando ya casi estaba en la puerta los aspersores se encendieron y me calaron totalmente.

-Perfecto… - Me quité la camiseta que estaba completamente calada y la escurrí. Sacudí la cabeza para librar a mi pelo del agua y me deje los pantalones para estar presentable, de lo contrario me los habría quitado.

Subí los cuatro escalones que había y llamé a su puerta. Primero llamé al timbre y más tarde a la puerta. Nadie abría. Volví a intentarlo y así asta tres veces… Tres veces sin recibir respuesta.

-Se ha ido… - Murmuré, me di la vuelta y me fui a sentar a uno de los escalones. – Ha sido demasiado tarde… - Me resigne a la realidad, me dolía realmente pero esta vez no lloré. No era capaz. Sentía la pena en mi interior pero no la podía exteriorizar.

Un gran estruendo me sacó de mi ensimismamiento. Todos corrían en dirección al sonido. Yo preferí no ir, no tenía fuerzas. Noté la puerta abriéndose detrás de mí pero no pasó nada. ¿Abría sido mi imaginación? Si Danny la hubiese abierto me abría llamado… Dos manos se apoyaron en mi espalda. Eran grandes y fuertes. Una chispa de vida me agitó por completo. Se me alteró el corazón y ahora si, lloré de alegría. Observe la silueta de Danny a mi lado.

-Hola… Pensé que no vendrías. – Juntó las manos esperando respuesta.
-Ha sido gracias a una gran persona. – Recordé a ‘’El Abandonado’’. Tenía que preguntarle como se llamaba al volver.
-Entiendo… - La gente corría aun al lugar del estruendo y se escuchaban ambulancias por todos los extremos de Orlando.
-No quería perderte. No sabía que hacer, necesitaba estar a tu lado. – Lo dije a todo correr – No te vayas – Vocalicé perfectamente esta frase.
-¿Por qué? – Me preguntó. ‘’Como que no lo sabes ya…’’ pensé y sonreí, volví a ponerme serio.
- Te quiero. – Era realmente sincero, nunca creí que lo dijese pero era así.

Se quedó en silencio, solo se escuchaba el suave viento meciendo las ramas de los árboles.

-¿Sabes cuanto tiempo llevo esperando eso? – Sonrió de oreja a oreja y me miro fijamente. Tenía un brillo especial en la mirada.

Ahora yo sentía el impulso de abrazarlo y besarlo. Pero lo reprimí, aun que no supe para que. Unos segundos después de reprimir el impulso Danny se tomó la molestia de hacerlo.

Me abrazó, y volví a sentir esa chispa de vida. Ahora mucho más intensa. Me encantaba sentir sus manos sobre mi cuerpo, era tan calido…

-¿Puedo? – Me preguntó aun abrazado a mí.
-¿El que? – Me separé un poco de el para ver que intención tenía.

En un abrir y cerrar de ojos Danny puso sus labios sobre los míos.

-¿Me quieres matar? – Le dije con dificultad.

Se separó de mi confundido.

-¿Por qué? – Frunció el ceño.
-Mira como estoy – Señalé mi pecho.
-¿A ver? – Colocó su mano sobre mi pecho ahora.
-¡¡Noohh!! – Dije en un hilo de voz – No por dios… - Caí al asfalto como un flan y me quede respirando con dificultad.
-¿Qué…? – Otra vez frunció el ceño, pero ahora me miraba desde arriba y me tenía entre sus brazos.
-Cuando te siento… de esa forma es… Me pongo realmente nervioso. Me cuesta respirar. – Pensé las palabras – Me vuelvo loco, por así decirlo.

Dos ambulancias pasaron por delante de nosotros. Danny se levantó de un solo impulso y miró en la dirección que se había ido.

-¿No sabrás que pasa no? – Me preguntó.
-No…

Anduvo hacía delante. Siguió andando y yo detrás asta que llegamos al sitio donde había muchísima gente junta. Un coche de policía estaba parado cerca de una cinta de separación. Y las ambulancias estaban abiertas de par en par.

-Aaron – Danny me miró con tristeza, demasiada tristeza.
-¿Qué? - ¿Qué pasaba?

Miré nervioso entre la gente, cada vez me preocupaba mas. Empuje a todo el que pude y me adentre entre la muchedumbre. El coche de mi padre estaba completamente destrozado, detrás y delante había otro algo dañados.

-¡¡No!! – Grité cuando vi un cuerpo tapado al lado de coche. Corrí hacia el aterrado y me abalancé para destaparle la cara. Dos agentes que vieron mis intenciones se acercaron a toda velocidad para impedírmelo, pero fue tarde. Destapé el cuerpo sin vida de mi padre y me aferré a el tan fuerte como pude.

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MensajeTema: Re: Destino [FanFic]   Sáb Oct 17, 2009 10:08 am

Cada Elección Cambia El Destino

¿Dónde estaba? Una sala blanca se extendía durante metros, todo estaba vacío. Alguien me empezó a hablar alguien que ni siquiera podía ver.

-Aaron – Dijo la voz.
-¿Qué quieres? ¿Quién eres? – Nuestras voces retumbaban en la estancia.
-Se lo que te ha pasado. No hables, solo escucha. Se que ahora mismo tienes ganas de estar al lado de tu padre, pero escucha. Puedo conseguir que tu padre vuelva a la vida.
-¿Cómo? – Dije entre sollozos poco audibles - ¿Cómo vas a hacer eso? ¿Quién eres?
-Eso no importa, me he borrado de tu mente al igual que he borrado toda tu vida en el correccional, tu no la recuerdas y nadie te recuerda. Es la primera vez que hago esto por alguien, se que tu lo necesitas y se que ya no eres como antes.
-¿Correccional? – Estaba confundido, ¿de que me hablaba ahora?
-No importa Aaron, podré conseguir que tu padre vuelva a la vida.
-¿Y que precio he de pagar? – En todos los milagros había que pagar con algo.
-Nada.

¿Iba a hacer que mi padre volviese por amor al arte?

-Realmente no voy a ser yo el que lo haga volver. Serás tu, te dije que no podía volver atrás en el tiempo pero la verdad es que si puedo. No me gusta usarlo por que puede traer consecuencias devastadoras.
-Me da igual. Quiero hacerlo – Ya no lloraba una chispa de ilusión se encendió en mi.
-Vas a cambiar lo que ha sucedido. – Después de estas palabras una luz blanca se encendió, empezó a ser más fuerte e imposible de mirar. Cuando por fin abrí los ojos me encontraba en frente de mi casa. Eran las cinco de la tarde.

¿A que se refiere con cambiar las cosas? Empecé a pensar enfrente de mi casa, ese tiempo que estuve pensando sirvió para que dentro de casa sonase el teléfono. Nadie lo cogía aun que mi madre y mi hermano estuviesen dentro. Tuve que resignarme a entrar y dejar para mas tarde el ir a visitar a Danny.

Fui asta el salón y cogí el teléfono.

-¿Diga? – Pregunté.
- ¡Aaron! – Mi padre me hablaba muy alterado desde el otro lado del teléfono.
-Dime papa.
-¿Cómo es que no estas en el correccional? – Me preguntó.
-No se… Es algo verdaderamente raro. ¿Para que llamabas? – Cambie de tema.
-Mira hijo, hoy es el aniversario de tu madre y mío y quería salir antes. Pero creo que llego tarde. – Se quedó callado, parecía que estaba pensando. - ¿Puedes decirle a tu madre que lo celebramos mañana? Mañana es sábado y no trabajo…
-Si papa tranquilo.
-Gracias hijo – Después de esto colgó.

Colgué el teléfono y me fui a buscar a mi madre. No la encontraba pero si la podía escuchar limpiando.

-¿Mama? – Pregunte gritando.
-¿Aaron? ¿Qué haces aquí? Dime – Me grito ella.
-Eso no importa… Dice papa que mañana celebráis el aniversario, tiene mucho trabajo. – Lo del trabajo no me lo había dicho pero supuse que era así.
-No pasa nada – Intento que pareciese lo mejor que pudo, pero se la notaba desilusionada.
-Tranquila mama, solo es un día.
-De acuerdo hijo. ¿Pued… - Ahí se cortó la frase.

Mi casa se convirtió en la anterior estancia blanca.

-Aaron – La misma voz de antes me llamó.
-¿Qué?
- Ya esta – Me felicitó. – Ahora solo te queda resolver el siguiente tema: Danny.

Ahora el paisaje se convirtió en la puerta de la casa de Danny. Pasó lo mismo de la otra vez, solo que esta vez sin el estruendo y sin las ambulancias. Estaba tan feliz. Me encontraba al lado de Danny, el no se iba a ir y mi padre seguía vivo. Nada podía salir mal hoy.

-Aaron – Danny me sacó de mis pensamientos.
-¿Si? – Le pregunté muy feliz. Le besé profundamente y después le deje hablar.
-¿Por qué esa felicidad? – Me preguntó algo confuso, pero tan tierno como siempre.
-¿Estar contigo no es suficiente motivo? – Le pregunté. No podía contarle lo de mi padre, ya que no me parecía muy creíble todo lo que había pasado.

Todo volvió a cambiar de nuevo, y una vez mas la estancia blanca volvió a aparecer.

-Ya esta todo bien – La voz ahora retumbó – Creo que ya es hora de que te deje en paz.
-¡Espera! – Le grité – Dime quien eres.
-Alguien.
-¡Espera! – Le volví a gritar - ¿Por qué me has dejado rectificar?
-En el destino cada acción que hagas marca otra. Cada vez que no le dices te quiero a alguien puede ser el ultimo momento en que le veas. Cada momento que no pases con una persona que quieres puede ser también la última vez que la veas. Tú escogiste una mala decisión. Le diste poca importancia a visitar a tus padres y eso causó la muerte de tu padre. Por suerte has sabido cambiar el destino y eso esta bien. Ahora que todo es como tiene que ser me voy - La voz cesó y volví a estar al lado de Danny, en la misma posición que me había quedado.

Estaba asombrado por la magia de la situación. Esto no era real… No podía serlo.

-¿Qué te pasa? – Me preguntó Danny al ver mi expresión.
-Nada… Hay cosas que nunca entenderé – Confesé. Y así era, había cosas que nunca iba a entender como las magias del momento. Realmente había personas mágicas por el mundo, solo se tenía que mirar bien.
-A bueno yo tampoco – Torció el los labios – No entenderé como primero me odiabas y ahora me amas. – Se rió
-Mmmm… ¿Y tu por que me quieres? – Le pregunté.
-¿Hace falta que te lo diga? – Se quejó – Desde el primer día que te vi sabía que serias la persona adecuada para mí. Eras… Como explicarlo. Eras terriblemente insoportable en ocasiones con ese aire de superioridad pero sabía que todo era una tapadera.

Me quedé en silencio. Aun recordaba los días en los que no soportaba la homosexualidad y ahora yo formaba parte de ella.

-Por alguna razón, luchaba contra lo que realmente era. Pero gracias a ti me he ido dando cuenta de que no sirve de nada luchar. ¿Para que ser como no eres? ¿Para que dejar que ti vida se vaya al traste simplemente por vergüenza? Ya me da igual, solo quiero estar contigo.

Era toda la verdad, todo lo que sentía y todo lo que quería decir. Me sentí tan bien por haberlo dicho que al respira me sentí puro.

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MensajeTema: Re: Destino [FanFic]   Lun Oct 19, 2009 3:17 pm

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Destino [FanFic]

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